mayo 21, 2010

mayo 18, 2010

Búscame - Capitulo II

Como lo prometido es deuda. Aqui tienen el segundo capitulo de "Búscame". Para mi Cricri, que cumplio con el trato: Capitulo por capitulo XD . Ella sube algun capi de sus historias que me tienen con Chuchín en la boca (ohh mi Jisus), y yo subo uno de Búscame :] Es un buen trato ¿no? Casi tan perfecto como el de Eric Ross y Serena :D Espero que disfruten el capitulo y como dice mi Cricri, los comments nos alientan para seguir escribiendo :] o al menos para seguir subiendo capis. Enjoy ^^...

Si le pinchas en la palabra que tiene (*) te llevara a la foto del actor que es más o menos a como imagine el personaje =)

Capitulo II

No quería abrir los ojos, no quería encontrarme de nuevo con la cama vacía, al alba y si su cuerpo a mi lado. El sonido del teléfono de mi buró termino por despertarme. Estire la mano tanteando la zona aun con los ojos cerrados.

-Hable –Dije un tanto molesto.
-Eric, caray hombre –Era Cameron*, mi compañero del trabajo. -¿Aun en la cama? Noche loca ¿ah? –bromeo.
-No, solo me desvele un poco –Parte de nuestro trato era que nadie sabría lo de “nosotros”, si es que existía uno. Lo dudaba y mucho.
-Si claro, oye, el jefe quiere verte. Y ya sabes como se pone, peor que si tuviéramos esposas –soltó una carcajada.
-Ya voy –colgué el teléfono.

Abrí los ojos. Estire mis brazos, haciendo que la espalda se destensara un poco. Arroje las sabanas al suelo. Camine a la ducha más por la rutina que por placer. Como cada Lunes, tenia que ir al trabajo.

Abrí la puerta del baño y como si mis deseos fuesen concedidos, ahí estaba ella. Su cuerpo era rozado vilmente, casi burlándose, por el agua tibia de la regadera. Parpadee un par de veces, quizá ya estaba volviéndome loco. No, ahí seguía ella.

-¿Serena? –Pregunte para no asustarla. Y para percatarme que no estaba loco.
-Oh, hola –volteo. Podía ver su cuerpo desnudo detrás de las puertas de vidrio de mi regadera. Mordió su labio inferior. Mismo que ayer recorría mi cuerpo, quemándolo, amándolo.
-¿Quieres acompañarme? –Sonrío tímida.
Esta mujer estaba por matarme. Entre a la ducha con ella. Tomo un poco del shampoo, comenzó a frotarme el cabello. Jamás habíamos hecho algo así. Ella solía irse temprano. Nunca nos habíamos duchado. No pude dejar de sonreír, era como estar en el cielo.

Tome sus caderas. Sus mejillas se sonrojaron. Maldición, esto estaba mal, muy mal. No podría contenerme más tiempo, mi entrepierna comenzaba a tensarse.
Termino por quitarme el jabón del cabello. Tomo la esponja y le puso jabón, después lo paso por mi pecho, mis hombros, brazos, estaba por inclinarse, pero la detuve.
-¿Qué pasa? –Poso sus oscuros ojos en los míos y supe, al ver la lujuria de su mirada, lo que estaba a punto de hacerme. Menos mal que la detuve, sino jamás saldría de mi departamento.
-No hagas eso –le dije con la voz pastosa. Asintió con la cabeza. –No es que no quiera, sino…
-Déjalo, es tarde - Enjuago su cuerpo, me dio un beso fugaz en los labios y salio de la ducha, dejándome más duro que nunca. Maldije a todos los Dioses habidos y por haber. ¿Qué había hecho que me condenaron a este sufrimiento?



Subí al auto, acelere sin pasarme del límite. No estaba de humor como para ser detenido.
-Caray hombre, tienes una cara de dolor… ¿Pasa algo? –Cameron golpeo mi brazo.
-No, solo estoy algo cansado –Si a eso le sumabas mi extrema excitación al verla salir de la ducha.
-Ajá.

Cameron era mi mejor amigo, el único que tenía de hecho. Decía que yo era un tipo muy reservado y claro, amargado. Como no estar amargado, si la mujer que me traía vuelto un loco salía de mi vida cada mañana sin dejarme más que su lado frío de la cama.

-El jefe dice que quiere noticias sobre la desaparición de ya sabes quien –Susurro.
Pasábamos por el pasillo de la estación de policías. Ambos éramos detectives. Un trabajo arduo y muchas veces aburrido.
-Ajá…-sin muchas ganas le conteste.
-Además te quiere en su oficina –eso último lo dijo con miedo.
-Claro… -Camine solo hasta la oficina del jefe.
Voltee, Cameron sonrío y subió un pulgar. Alce una ceja. Necesitaba más que eso.

-¿Quería verme señor? –Asome mi cabeza por la puerta.
-Pasa, Ross –Me miro.
Me senté en una de sus sillas, frente a su muy ordenado escritorio.
-Tengo entendido que trabajas en el caso de la chica desaparecida –Me miraba aun por encima de su periódico.
-Claro, señor.
-Eric, no tengo problemas contigo, nunca los he tenido y no creo tenerlos jamás. Eres mi mejor elemento, pero, no se, quizá es que mis hijas me traen por las bolas, siento que te hace falta compañía. Corrígeme si no estoy en lo cierto.

No me hace falta compañía, me hace falta Serena, solo eso. No pido mucho. En realidad si, ella era todo. Inteligente, graciosa, aventurera, independiente, necia, muy necia, hermosa. Perfecta.

-Señor, con el debido respeto…
-Ya, no me tengo que meter en tu vida, lo se –Dejo su periódico. Subió los codos al escritorio. Sus ojos azul eléctrico eran letales.
-¿Cuál es su nombre? ¿Es linda? –Pregunto de repente.
-¿Perdón? – ¿Como es que él…?
-Soy viejo, no estúpido. Conozco esa mirada. Yo la tuve alguna vez. Y ahora ella es mi mujer.
-Señor… -Tenía que ponerle fin a esto, parecía que sabía más de mi vida que yo mismo.
-Oh, la amas en secreto –Rió. –Si, suele pasar. Solo te diré que si la amas, ve por ella tigre, que ningún cabrón, te la quite de los brazos –Golpeo el escritorio.
-No entiendo…
-Claro que entiendes, solo que eres una mariposa. Como quieras… Es todo, trabaja duro y quiero más avances de la desaparición para el miércoles. Largo de mi vista. Ahora.

Rápido me puse de pie y salí de su oficina. Definitivamente era un viejo loco.

Entre a mi pequeña oficina. Minutos después Cameron entro.
-¿Qué te dijo? –él si que le tenia miedo al Señor Baker*.
-Que quería avances de la desaparición de la chica.
-Ya estamos cerca. Yo confío en que su madre la enterró en el patio de atrás.
-Tu y tus estúpidos chistes –Bufe.
-Vamos hombre. No seas amargado –Golpeo mi espalda.
-No soy amargado, no estoy para chistes hoy, Cam, la chica… ese es nuestro trabajo.

Cameron salio de mi oficina murmurando algo parecido a esto: “Necesita una noche de sexo”. No creo necesitar solo una noche, necesitaba a Serena.

Investigue un poco acerca de la desaparición de la chica, sus padres decían que el fin de semana salio a una fiesta y no regreso.
-Quizá el novio la mato –Especulo Cam.
-Puede ser… -rasque mi mentón. No había llamadas de secuestro ni nada. -¿Conocemos al novio?
-Claro un tal… Dustin River –Cam me acerco un folder con sus datos. Vaya, el tipo era bien parecido. Jugador de americano, próximo a tener una beca completa en la mejor escuela de NY. Un buen partido para cualquier chica, sin duda.
-Se fue con él –Dije.
-¿Lo crees? –Cameron frunció el ceño.
-Lo se, míralos.
En el archivo había una foto de los dos, y en la mano de la chica un anillo. Uno de compromiso. Se casaron en secreto y se fugaron. Caso cerrado.

-Busca capillas de bodas rápidas, archivos de bodas recientes. Salidas recientes, autos robados, cualquier dato que nos de una pista de su paradero.
-Claro jefe –Cameron volteo los ojos.
-No empieces. Iré a ver a sus padres…
Me puse de pie, tome mi saco y salí del lugar.


-¿Cómo? Mi Mandy, se fugo con ese patan –refunfuño su madre.
-Así es señora. Así que si su hija no esta perdida, esto ya no nos incumbe. Solo podemos decirle donde se encuentra, trabajamos en eso.
-¡Claro que les incumbe! Es mi niña…
-Lo siento, pero no. Según los archivos, su hija tiene 18 años y es libre de elegir –me puse de pie, sin más ganas de pelear.

Camine a la puerta, cruce rápido el jardín hasta llegar a mi auto. Arranque con velocidad, en el camino recibí una llamada de Cameron.
-Hey, la chica esta en Hawai… -Informo con una risa contenida.
-Infórmale a sus padres. No podemos hacer nada más.
-Claro jefe, ¿regresaras para acá?
-No, le enviare el informe por correo electrónico al Sr. Baker, nos vemos mañana.
-Bien, buen día.

Apague el teléfono. No recibiría llamadas de Cameron invitándome a pasar un buen inicio de semana en sus lugares favoritos. Estaba cansado de ver bailar chicas con nada de ropa que no me provocaban nada.

Subí hasta mi departamento en el 5to piso de un cómodo edificio. Unos sollozos me hicieron aumentar la velocidad.

-¡Serena!
Corrí hasta ella. Sus lagrimas eran negras, su mirada triste se ilumino cuando me vio, estaba tirada en el piso frente a mi puerta, tocando con los nudillos.
-Dios, ¿estas bien? –La jale para ponerla de pie, oculto su cabeza en mi pecho. Continúo llorando un rato. La consolé o intente hacerlo acariciando su espalda…
-Tranquila, tranquila…
-¿Eric? –Maldición, no podía estar más jodido. Era Cameron.

Gire para verlo. Traía un six de cervezas. Aspire hondo antes de contestar a sus estúpidas preguntas.

-Por eso querías llegar a casa, vaya, pillin –Soltó una risotada.
-No seas imbécil… - Lo mire con furia. Serena se despego de mi pecho y limpio su rostro con su mano.
-¿Y tu preciosa, quien eres? – Pregunto con malicia.
-¡Es mi hermana, idiota! - ¿Qué? No puedes ser más imbécil Eric, tu hermana, ajá, claro.
-Si - ¿Escuche bien? No, Serena no podía seguir con mi mentira… ¿o si? –Soy Serena… -Estiro su mano para saludarlo.
Cameron la miro como a un trozo de carne y la sangre me hirvió.
-¿Qué haces aquí? –Pregunte a Cameron, quería que la dejara de ver.
-Oh pues, vine a celebrar que el caso esta cerrado por fin –sonrío.
-Como puedes ver, no tengo tiempo para ti, mi…
-Hermana – termino Serena.
-Si eso, ella esta aquí y tengo que estar con ella.
-Claro, como sea. Un gusto preciosa. Soy Cameron por cierto – Le guiño un ojo. Maldito, esta coqueteando con ella.
-Mucho gusto – Serena apenas sonrío y me sentí en las nubes.

Cameron bajo las escaleras, me asome al barandal hasta que lo perdí de vista. Me volví a Serena, tomaba su bolso del suelo. Limpio de nuevo su rostro.
-Estarás muy cansado después del caso de hoy – Sonrío apenas. –No te molestare.
-No me molestas, anda quédate. Viniste a buscarme ¿no?
-Si, pero… - Las lagrimas se juntaron en sus ojos.
-Anda, entremos.

Abrí la puerta y la hice pasar primero.
-Siéntate.
-Gracias – dejo su bolso en el suelo.
-¿Quieres algo de beber?
-Un whisky – susurro.
-Eso es muy fuerte…
-Quiero uno – Dijo segura.
-Bien – me quite el saco, desajuste mi corbata y se lo serví. Algo estaba muy mal para que quisiera beber eso.
-Toma – le puse un cubo de hielo solamente. Lo bebió de un solo trago. –Hey tranquila, ¿Qué sucede?
-Le dijo a todo el mundo que me había acostado con él y ahora todos me llaman zorra o peor, golfa y muchos otros adjetivos que no quiero decir en voz alta.

Sentía la ira juntándose en mi cuerpo. Quien se atreviera a las lastimarla se metería conmigo. Pero… una parte de mi, me decía que me mantuviera alejado, ella podía hacer y deshacer su vida, yo solo le podía dar mi cama, no más.

-Serena, yo…
-No digas nada, no vine aquí a contarte mis penas, son estupideces al fin y al cabo, cosas que a ti no te deben importar –Sonrío. Se veía tan hermosa así.
-Aun así…- quería reconfortarla, hacerle saber que estaba ahí para ella. No, eso no podía ofrecerle, ese no fue el trato.
-Shh – puso un dedo en mis labios para silenciarme.
Acerco sus labios a los míos y me quede sin aliento. Sin previo aviso me desnudo, dejándome totalmente a su merced. Se subió a horcajadas sobre mí y empezó a acariciarme…

Gruñí al sentir su tibia mano llevándome al éxtasis. Lamia mi cuello mientras se movía en círculos sobre mí, provocándome más y más. Mi cuerpo se incendiaba al sentirla a mí alrededor, al unirme a ella. Me dejaba totalmente estúpido cuando me corría dentro de ella.

-Te ves tan sexy cuando te corres –soltó picara.
No supe que contestar, así que la bese de nuevo. Provocando que ella gimiera. La lleve al orgasmo cuando bese su centro, lamiendo y mordisqueando sin piedad, logrando así que ella rogara porque la penetrara. Y así lo hice, me uní a ella de nuevo. Mordió mi oreja al tiempo que sofocaba un grito.

Con su respiración agitada, nos llego la noche. El peor momento estaba por llegar.

-Tengo que irme –suspiro. Besaba su cuello en un tonto intento de que se quedara a dormir a mi lado. Que por fin se rindiera y se diera cuenta que yo la amaba, que la protegería. No sirvió de mucho, me empujo con delicadeza, tomo sus ropas del suelo y en silencio empezó a vestirse.
-Estuvo delicioso –Sonrío.
Seguro pensaba que eso levantaba mi ego, pero no. Mi ego estaba en la mierda cada que ella se iba. Y ahora la mierda estaba totalmente llena de mi orgullo, de mi dolor, de mi corazón.
No conteste, solo la vi vestirse. Tape mi erección instantánea con un cojín. Estaba listo para ella en cualquier momento, bastaba que Serena me mirara para que yo me pusiera al rojo vivo. Como un adolescente.

Tomo su bolso y se fue. El portazo me regreso a la realidad. Mi fantasía acababa de dejarme caliente, ardiendo por ella. Me tumbe en el sofá. Cerré los ojos recordando su sonrisa…

**
-¡Hey fíjate! – gritaba molesto a una desconocida que acababa de atravesarse en mi camino para salvar a un estúpido gato.
-¡Tu fíjate pedazo de idiota! ¿No ves que ibas atropellar a un gato? –levanto la mano molesta, alzando el dedo medio, mostrando así su enojo con una señal obscena.
Volvió a la acera con el gato entre sus brazos. La seguí con la mirada. ¿Qué tenia esta chica que no podía dejar de verla? Sus jeans desgastados, con una blusa de tirantes y sandalias, le lucían bien, su cabello alzado en una coleta detrás de su nuca con unos cuantos mechones sueltos, le daban un toque bastante provocador.

Avance en el auto, lento, siguiéndola. Si, estaba loco, yo un detective, siguiendo a una desconocida… Que enfermo.
Ella no noto que la seguía o eso parecía, hasta que tomo una botella de vidrio y la arrojo al parabrisas del auto. La fuerza con la que la aventó causo unas grietas en el auto.
-¿Qué demonios te sucede? –Salí del auto gritando.
-¿Qué me sucede? Me estas siguiendo, maldito enfermo. No puedes negarlo, hace dos calles que me sigues… -Estaba molesta. Que hermosa se veía.
-Yo… lo siento, yo solo…
-Aléjate de mí si no quieres que llame a la policía –me señalo.
No pude evitarlo y me reí.
-No estoy jugando –Alzo la barbilla.
-Soy policía –le mostré mi placa.
-Ah, ¿y crees que eso te da derecho a seguirme, idiota?
-Hey, tranquila. Solo quería ver que estuvieras bien. Después de…
-¿De gritarme? Claro, estoy bien. Ahora lárgate y déjame en paz.
Me dejo ahí parado en la calle y continuo su camino con el gato en los brazos.
**

Ese día deje de seguirla, no quería meterme en problemas por acosador. También deje de pensar en ella, sino tendría que desahogarme en la ducha, imaginando sus delicadas a manos a mi alrededor…

mayo 17, 2010

5 Bodas y un funeral!! Capitulo 6

Hola!!


Por petición de ustedes que han tenido paciencia conmigo en verdad miles de gracias!!


Aca esta el capitulo 6 que ha sido uno de mis favoritos, lo subo por que me han amenazado verdad Beu jaja xD en fin lo tienen aqui!! gracias por su apoyo!!


Lo dedico a ustedes lectoras!! Por que tienen el tiempo y el valor de leerme xD


a Beu mi media naranja!!
A mi ale!! la otra xD
A mi Edwarda
A La bandita por todo!!


Por cierto ahora me ha tocado ser entrevistada!! wiii!!


pueden leer mi entrevista a cargo de la fabulosa TiWii!! en la BANDITA Aqui entrevista a io


Tambien recuerden que un blog se alimenta de comments!!


Es lo que nos da los animos para seguir con las historias que les gustan!! anden!! aunque sea solo pongan esta bien o la vdd no me gusto!! Las amamos chicas!!


Cuidense!!


Xau


Gracias por la paciencia =D













Capitulo 6: Lo que tenemos..

El identificador mostraba un nombre que no pensé leer o escuchar al menos en un tiempo. Todos me miraban como diciendo; “Hey tu celular suena!, puedes contestar ya?” medite un segundo y en el 4 timbrazo conteste:

-Hola!- Intente que mi voz sonara segura y nada forzada.

-Bella! Que tal!, habla Jasper me recuerdas?- Jasper el abogado y defensor de mujeres, caballero y demás, pensé en mi mente sacando una pequeña sonrisa, de verdad no pensé que me fuera a marcar pero aquí estaba en una situación absurda contestando una llamada que me daba al menos un respiro, de nuevo y sin proponérselo me había salvado.

-Jasper, claro que si recuerdo eh!, dime cómo has estado?- en cuanto mencione el nombre sentí la mirada de Jacob y Edward fijas en mí.

-Ya sabes trabajando, he tenido una semana algo ocupada, por eso no había podido llamarte, pero aquí me tienes marcando el teléfono de mi “novia”- Termino con una risa dulce, recordaba la situación y reí, realmente Jasper es la clase de personas que te hacen sentir bien no importa si está lejos o cerca lo logra. También note la manera como no dejaba su papel de caballero, dándome los motivos de su “no llamada”. Lo último que dijo en su tono divertido, acerca de su novia ficticia me saco una sonrisa aún mayor.

-Claro! Gracias por llamarme oh héroe mío!- dije sonriendo.

-De nada mi damisela favorita- Casi podía imaginar su sonrisa sincera.-Me.. Me preguntaba si quisieras aceptar salir conmigo hoy, prometo que haremos lo que desees.- La promesa impresa en cada palabra me hizo sonrojar un poco. Realmente había una salida a todo esto, eso lo sabía. Podría conformarme y salir corriendo dejar a Jake atrás, a la chica y a su perfecta familia e iniciar mi vida. Pero claro que no podría. La vida es caprichosa y volátil. Aun así las palabras que salieron de mi boca me dejaron en shock.

-Claro! No importa si salimos en grupo?- Definitivamente sabía que lo que acababa de pronunciar eran absolutamente increíble ¿y si ellos no deseaban salir conmigo y me había anticipado de manera estúpida? ¿Y si quedaba como la loca de la salida desesperada?

-Claro que no, le diré a un par de amigos te parece? Donde te veo?- Su voz sonaba aun victoriosa, como si tuviera algo entre manos.

-Qué te parece en Claps?- El lugar del que había escuchado hace poco, un bar-restaurante y karaoke que sonaba divertido y por los comentarios que había escuchado era un buen lugar.

-Claro entonces paso por ti a las 7?- Esa era la pregunta para la cual aún no tenía una contestación certera;

Si decía sí! sería una clara invitación de parte mía para malinterpretarse y si decía no de igual forma se mal interpretaría.

De pronto mire a Alice quien me examinaba de manera demasiado curiosa. Pude ver en sus brillantes y hermosos ojos negros miles de preguntas. Y ahí estaba lo que necesitaba.

-Te puedo ver allá? Es que algunos de mis amigos vinieron de visita a la ciudad y temo que se pierdan.- Mi tono se tornó inocente cosa que no me proponía del todo.

-Claro! No te preocupes yo te veré en la entrada del lugar ok?- No se notaba atisbo alguno de decepción lo que me llevo a saber que realmente hombres como él no había ya en este mundo.

-Ok a las 7! Te veo allá cuídate Jasper-

-Gracias Bella, espero en verdad verte adiós- De nuevo el tono de promesa me llevo casi a la risa histérica. Ojala fuera más fácil pero no.

Al colgar vi todos los rostros perfectos mirándome. El rostro de Jake se encontraba debatiéndose entre algo, eso me indicaba la pequeña arruga que se asomaba en su frente. Mire a Edward, su rostro estaba neutral. Mi cara se transformó en disculpa y Alice interrumpió el silencio incómodo.

-Así que Jazz eh?- Guiño el ojo y Rose golpeo su costado con delicadeza.

-Auch! Ahora que dije?- Se quejó Alice con su cara de inocente.

-Claro que No!- Dije casi gritando. Jacob trago la risa que estaba segura emitiría por el rostro de terror que debía de estar teniendo en estos momentos.

-Alice! De verdad es solo un amigo, es más quiero saber si no quieren salir esta noche?- Desvié completamente el tema, al fin que ya no había que postergar esta situación. Todos me miraron divertidos.

Todos excepto Edward como si hubiese algo que le molestara. Quizás soy yo. Pensé de manera repentina.

-Claroo!- Gritaron Vanessa, Alice y Rosalie como un perfecto coro. Parecían coordinadas ellas y sus perfectos modales. Mi mente ya estaba demasiado hastiada de la perfección. Debía de ir en busca de una dosis de “normalidad”. Pensé.

-Cuál es el plan?- Dijo Rosalie con sus ojos centelleando emoción.

-Iremos a Claps! Es un Bar-Karaoke-Restaurante un concepto encantador a las 7 ¿Qué le parece?- Dije esperando quizás algunas miradas inquisitivas o un no por respuesta.

-Claro suena genial!- Dijeron Alice y Rosalie

Jacob miro a Vanessa y esta asintió. Ese gesto hizo que me hirviera la sangre. Ahora el tenía que pedir permiso? Y si la Srita. Perfección hubiera negado él no hubiera ido? Eso me decepciono y fue algo que no consideraba hasta este momento.

Carlisle y Esme asintieron, así que solo faltaba el hombre frente a mí.

Edward me miro de una manera que me hizo sentir entre incomoda y extrañamente familiar.

-En Claps dices? Entonces ahí nos veremos.- Su tono fue solemne y serio. Genial! Había encontrado el primer defecto en un Cullen. La actitud hosca y la carencia de emoción. Sonreí a mi chiste privado, ganándome una sonrisa por parte suya. Diablos tendría que retirar ese defecto.

Al parecer todos querían retirarse al lugar donde se hospedarían, un Hotel 5 estrellas donde se te cobra hasta el más mínimo detalle. Todos decidieron ir. Para mi suerte Jacob decidió buscar hospedaje por su cuenta ganándose unas miradas de enfado de la familia y un puchero de “ella”.

-No se preocupen iré con Bells ella me ha ofrecido hospedaje- Dijo con un tono relajado despidiéndose de sus acompañantes. Quienes solo asintieron, excepto la exagera de la chica quien lo besaba como si fueran a separarse una eternidad. Claro que lo debe de aprovechar porque si mi plan funcionaba e iba a mentalizarme que fuera así, ellos ya no estarían juntos. Mi lado egoísta sonrió y bailaba de la felicidad.

Me sentí feliz, mi esperanza comenzaba a tomar fuerza. El decidió irse conmigo a hospedar. - Fue porque eres su amiga. De nuevo esa estúpida voz en mi cabeza. Si la volvía a escuchar iría al psicólogo.

Mi despedida fue corta y breve, todos esperaban con ansias la noche. Yo que no resultara un fiasco y que el tiempo con Jake fuera de “calidad”.

-Así que Bells cuéntame que te pareció?- Sus ojos centelleaba la emoción que no debían.

-Pues si te gusta ese tipo de chicas.. Supongo que es especial- Soné neutral y me gane una mirada seria por su parte.

-Especial? A que te refieres?- Espeto con la mandíbula tensa. Le molestaba que no se estuviera encantado con ella? Eso me dolió.

-Oh! nada, es una chica muy simpática, pero admitámoslo Jake!, no deja de ser snob- Dije divertida y el negó con la cabeza.

-Ella no es así, es diferente. Sé que su apariencia te dice que puede ser la mujer más interesada y hueca créeme lo sé, no soy un tonto. Pero increíblemente es una mujer de fortaleza, que compensa su hermosura con su bondad. Realmente no es solo una chica con una cuenta que haciende a 8 o 9 ceros, que puede vestir Chanel o Gucci, es más que eso ella es increíble solo hay que darle una oportunidad ya lo veras. Sabes amo que sea solo Nessie, la mujer que disfruta de una salida al parque, que ríe con algo tan simple y que ama a este ser que quizás no la merezca- Jacob saco el discurso más emocionante y emotivo que le había escuchado. Incluso supero al de mi graduación, cosa que me hirió, abriendo una brecha en mi pecho.

-Solo fue una opinión- Conteste esta vez con tono seco y cortante.

-Lo sé, lamento ponerme así, es solo que no sé qué me pasa. Cualquier tema referente a ella es tan importante e intenso… Como si mi vida fuera..ella.- Dijo poniendo las manos en alto, como si estuviera rindiéndose ante una guerra.

-Eso es lo que pasa, parece que eres su posesión –Termine y sentí el volante bajo mis manos aferrándose a él de manera inquietante.

-A que te refieres?- Su rostro se contrajo de dolor con cada una de mis palabras.

-Cambiaste…- Solté con una lagrima deslizándose en mi mejilla y la voz ronca. De nuevo el plan y la situación se me iban de las manos. Pero no podía ignorar lo que sentía, no podía.

Pare en un semáforo limpiando mis ojos. El me miro y tomo mi mano entre la suya. Su tacto cálido me recordó cuanto había ansiado su presencia. Su olor inundó mi nariz, quizás estuviera exagerando pero aquí lo tenía frente a mí. Al hombre por el que he estado esperando ver desde hace 2 años, el que tendría que volver a mi lado. Tal vez no sea lo que el merece pero él podría hacer de mí una persona mejor si me lo permitiera.

-Cambiar?... creo que ambos lo hemos hecho- Pronuncio quitando un mechón de cabello de mi rostro y colocándolo detrás de oreja. Ese simple gesto hizo que mi respiración se hiciera entrecortada.
Iba a hablar y el me detuvo poniendo un dedo sobre mis labios. De pronto un estruendoso claxon rompió e interrumpió mi “momento”. Brinque por el ruido y el coloco sus manos en la radio. Murmure algo parecido a “Rayos”. Ganándome un gesto de horror fingido por su parte.

-Que no sabes que las mujercitas no maldicen ni dicen palabras sucias?- Soltó riendo aunque sus ojos no se relajaron en absoluto.

-Mujercitas? Ja! Pues lamento decirte que esta si maldice y dice palabras sucias. Creo que tanta perfección y protocolo te han afectado en verdad Jacob- Lo mire de manera escéptica y el giro los ojos.

-Creo que esta platica se pospone hasta llegar a tu guarida ok?- Dijo mirándome dulcemente con esos ojos madera que tanto amaba.

Asentí suspirando con fuerza. Creo que cuando planeas las cosas no salen como deseas. Pensé.

Aferrándome a no arruinar más las cosas, de verdad todo tenía que ser siempre así conmigo? Algún día debería dejar de pensar con el corazón y el estómago. Tendré que tener la cabeza fría para razonar las cosas, las palabras y las oportunidades. Mi futuro y felicidad dependía de eso. Y aunque Jacob no lo supiera del todo también el suyo.

Lo que restaba de camino se volvió un silencio incómodo. Lo que había pasado nos había dejado en la situación en la que estábamos. En mi mente se hacían mil y un escenarios que resultaran de mi momento de arrebato y de sentimentalismos. Realmente hablaba mi ego herido. Acaso a ella la podía amar más que a mí?

Me encogí imperceptiblemente en el asiento ante tal pensamiento.

Al llegar a mi casa aparque el auto. Bajamos del auto y busque en mi bolso las llaves. Al entrar, Jacob miro al alrededor. Mi casa quizás no es un lugar ostentoso y con mucha clase pero lo amo. Yo lo decore, bueno con la ayuda de mis amigos. Esa es la excusa de la variedad de estilos que residen en mi hogar; El modernista por excelencia de Mike quien escogió los muebles, la especialista en interiores Angy encargada de los colores para cada habitación, cada estancia teñida de su buen gusto, Jessica y Lauren encargadas de los detalles, a ellas se les debe agradecer el jacuzzi, los adornos de la mesa de centro asi como los que están en el pequeño librero en la sala. Dejándome a mí la ardua tarea de la logística, acomodar y comprar los libros y pinturas para poner mi toque.

De pronto la voz de Jacob me saco de mis cavilaciones.

-Bella! Que hogar tan genial el tuyo, de verdad tiene tu esencia- Ahora que lo tenía a él solo para mí y podíamos hablar, vino a mi memoria el ultimo día que lo vi. El escenario diferente. Mis ojos se llenaron de lágrimas. El día que me pidió matrimonio, el día que lo deje y corrí por miedo. El día que arruine todo, el principio del fin como lo llamo. El quedándose con la rodilla clavada en el piso y el rostro contraído por el dolor convirtiéndose en un gesto que nunca olvidare. Su voz dolida llamándome. Y aquí estaba siendo egoísta tratando de evitar que estuviera con otra.

-Qué te pasa Bells?- Lo escuche decir, no supe cuando había comenzado a llorar hasta que el aire me falto y sentí mis mejillas húmedas. Aun así no seque mis lágrimas. No podía emitir ruido o movimiento alguno. Sentí sus brazos envolverme, me aferre a su espalda como si mi vida dependiese de ello. El de igual manera me abrazo y beso mi cabello. El momento fue tan genuino, no hubiese querido que terminara. Ahora no deseaba huir. Lo necesitaba, cada respiración y cada tacto suyo lo añoraba. Y qué decir de esos labios, solo de recordar los besos que momentos antes había presenciado me hacían recordar los que él y yo habíamos compartido hacia tanto.

-Estas bien?- Escuche como pronunciaba contra mi cabello, yo me aferraba a el pegando mi cuerpo peligrosamente al suyo. Lo sabía no era jugar limpio pero si el me alejaba, comprendería que había arriesgado demasiado mi suerte.

-Lo lamento, en verdad perdóname Jake- Se escapó de mis labios la disculpa que hacía 2 años se había quedado en mi pecho.

-Por que?- Pregunto acariciando mis mejillas.

-Te he extrañado tanto en verdad, además estas aquí después ..Después – No pude continuar, mi garganta se cerró aprisionando las palabras y mis ojos se nublaron por las lágrimas.

-De lo que paso…- Dijo al momento que se tensaba. Me alejo un poco de su pecho. Eso era lo que merecía después de todo yo lo había herido, yo había sido la que había huido. Me quede inmóvil y a la espera de las palabras que merecía.

En vez de eso el alzo mi rostro y limpio mis lágrimas con sus pulgares. Me miro de esa forma en la que solía hacerlo cuando me sentía mal o sola.

-No importa, ahora ya no importa. Hablar del pasado no trae nada bueno, solo recuerdos que se han ido deformando con el tiempo. Y no deseo que pienses en el daño que pudiste haberme causado. Créeme lo lamento, sé que yo también te lo hice, y aunque hablar contigo por teléfono no fue la mejor forma de tratar de arreglarlo, sé que también fue culpa mía por que no luche y no trate de recuperarte o de seguirte.- Era verdad cada palabra fue verdad, él no me busco, el me dejo olvidar. Sabía que en parte por como lo había tratado, él me había ofrecido su corazón y yo no había hecho otra cosa que rechazarlo. El dolor palpito con fuerza haciendo dolorosa cada exhalación.

-Tienes razón, el pasado se debería quedar ahí.. en el pasado- Las palabras no concordaban con lo que sentía, con lo que pensaba.

-Si, pero hay que darle su ritmo, siempre estaré para ti no importa que pase te lo prometo- Poso su mano aferrada con la mía contra su pecho donde su corazón latía con fuerza.

En mi interior sabía que no había salido mi tiempo como había querido, pero una parte de mí se sentía un poco mejor por no cargar con tanto. Así podría pasar mi eternidad abrazada a él, no importando lo exterior.
Yo deseaba esto.

Seguro que lo prometes?- Mi voz teñida de dolor me sorprendió, sonaba tan frágil que me dio una punzada de dolor.

-Prometerlo es poco.. Te lo juro por lo que somos…- Beso mis manos y mi frente sellando así cada palabra.

-Por lo que somos?..- Dije a la espera de la explicación de esas palabras….

mayo 09, 2010

Búscame - Capitulo I

Capitulo I

-¿Hola? –La voz dulce, tierna y tímida de Serena, llego a mi sistema inundándolo de deseo una vez que abrí la puerta de mi departamento.

Lucia preciosa como cada día, esta noche en especial, estaba exquisita. En una palabra: Devorable. Esos jeans viejos a la cadera y esa playera morada, hacia que mis ojos se desviaran a su escote, dándole imágenes a mi cabeza de su bien dotado cuerpo. Su vestimenta desenfada, siempre hizo volar mi imaginación.

-Hola –Apretó con fuerza la correa de su mochila. Ésta le cruzaba el pecho, separando sus senos tan sensualmente que sentí una palpitación por debajo de mis pantalones de algodón. –Pasa –Dije una vez que trague el nudo de deseo de mi garganta.

-Gracias –Paso a mi lado, apenas rozándome un poco con uno de sus brazos y, todo se fue al carajo. Aspire su aroma. Esta niña no paraba de comer caramelos. Su mochila en vez de libros y cualquier otra cosa de la escuela cargaba envolturas de caramelos, chocolates, paletas, de todo. Su aroma, era como estar en una confitería.

Se dejo caer en mi sofá de piel, donde minutos antes estaba tumbado con los pies sobre la mesa de centro, con una cerveza fría en una mano y el control remoto en la otra. Cambiaba de canal sin mucho interés, hasta que ella interrumpió.

-¿Qué haces aquí? –Nunca me visitaba a menos que estuviera desesperada o tuviera algún problema.
-Si estas ocupado, puedo irme –Se puso de pie tan rápido, que sus senos brincaron a la par. Trague con mucha dificultad.
-No, no… Solo preguntaba –Intente que no sonara como un gemido.
-Dijiste que… -Empezaba con su intento de disculpa.
-Ya se lo que te dije, no me molesta.

Para nada me molestaba. Le había dicho que me buscara, cada que…
-¿Me das una cerveza? –Interrumpió la línea de mis pensamientos cuando aventó su mochila al suelo y se deshizo de su playera.
-Si… -Le di la espalda caminando a la cocina.

Cuando regrese, se quitaba sus Chuck Taylor negros y desabrochaba sus jeans.
-Gracias –Estiro su mano tomando la cerveza y sonriendo inocentemente.
-Ajá –Ese bronceado cuerpo me robaba el aliento.
No podía evitar sentirme así cada que ella venia. Caliente. La piel me ardía y reclamaba el roce húmedo de sus labios en cada rincón de mi ser.
-Eric…- Dijo con la cabeza gacha.
-Dime –Estaba de pie en medio de la sala. Ella aun con los jeans, dejándome a la vista una playera de tirantes blanca, encima de un sostén negro con motas blancas y encaje del mismo tono al contorno de las copas, que resguardaban sus redondos senos, que como cada noche que me visitaba, ansiaba probar. No venia todos los días, pero como demonios deseaba que fuera así.

-Si no tienes tiempo hoy, lo entenderé
-Tengo todo el tiempo del mundo. Es sábado en la noche, no tengo nada que hacer, créeme –Le dije muy sincero.
-Te noto ausente.
¿Ausente? Estoy perdido en la grandiosidad de tu cuerpo, pensé.
-Estoy bien. Ahora dime, ¿Qué pasa?
-Tú sabes que pasa –Contesto aburrida.
-No, no lo se, cuéntame –Tente mi suerte, sentándome a su lado.
-Me siento sola, Eric, eso pasa.
-Si, me imagino –Mi dedo índice, atrevido, paso por sus hombros.
-Bésame –Ordeno. Y rendido, tome su cara, contemple sus ojos oscuros como la noche, enigmáticos como toda ella, lento, muy lento, me hundí en su sabor. Esta noche una paleta de cereza embriagaba mi cuerpo.
-Eric…- Gimió.
-Ajá…- Lamí su cuello dándole espacio para que hablara.
-Él… -Sollozo. –Él me dijo que era una puta porque… porque…
-¿Qué? –Solté molesto. Cualquiera que le faltara al respeto se las vería conmigo.
-Si –Sollozo aun más fuerte. Deje de besarla, sus mejillas estaban surcadas por lágrimas. Como me dolía verla llorar. Era lo que más odiaba en el mundo, bueno, eso y no poder tenerla solo para mí.
-Me dijo que era una zorra, que jamás podría amar a una perdedora como yo, que solo pienso e imagino cosas estúpidas. Como… -No continúo su relato, se dispuso a llorar, rompiendo en pedazos este estúpido corazón.

¿Qué podía hacer? Le ofrecí mi casa y mi cuerpo para cuando ella se sintiera sola, cuando necesitaba de alguien que la escuchara, que la amara, que la hiciera sentir mujer. Eso le daba yo: placer; y ella, me lo daba a mí. Pero como un idiota que no sigue las reglas, me enamore como un estúpido. Estaba tan enamorado de ella, que tan solo, tocarla, verla, olerla, sin duda me hacia sentir en el cielo. Mi cuerpo se despertaba de todas las maneras posibles. Me odiaba por sentirme así, por amarla, por necesitarla, por ansiar su cuerpo aun cuando no era mío, cuando jamás lo seria. Ese fue el trato. Placer por placer. Y nada más.

Esas lágrimas y labios rojos provocaron el colapso.

-¿¡QUE!? –Grite, le provoque un brinco y lloro más.
-No sabia a quien acudir… -susurro.
-Perdón, perdón, solo que… ¿por que te diría algo así?, ¡es un hijo de puta! –grite.
-No lo se, no soy lo suficientemente mujer para él –Cubrió su rostro.
-¿Qué?, ¿suficientemente mujer? ¿Pero qué mierdas son esas? Lo que ese idiota debió de decirte es que él no es suficiente hombre para ti…

Yo quisiera intentar ser el hombre para ti. Despertar a tu lado cada día, besarte, amarte, limpiar tus lágrimas. Quiero ser tuyo.

Ese tipo de pensamientos me azotaban cada mañana al verla partir.
-Tranquila, no llores más. ¿Sip? –Limpie su rostro con mi playera.
-Soy una idiota, ¿Cómo pude creerle?
-Déjalo ya, no vale la pena que llores por un tipo así, que no te valora y que jamás te merecerá –Tome su rostro acunándolo entre mis manos y la bese de nuevo.

Deje que fuera ella la que profundizara el beso, para mi fortuna abrió su boca metiendo con inocencia su lengua, misma que busco con urgencia la mía y que ésta deseosa de su sabor se dejo acariciar.

Sus manos fueron al cuello de mi playera polo gris, que usaba para dormir, la subió y metió sus manos debajo, acariciando mi piel. Sus pequeñas manos eran como si la más fina seda me tocara, como si las nubes me quemaran. Sin quererlo evitar gemí ante su tacto.

-Hazme tuya, Eric –Aquello sonó como petición, para mi ya era un deber, el mejor de todos.

La recosté en el sofá, sus cabellos oscuros se extendieron en el asiento, combinaba perfecto con mi sala y conmigo. Su pecho subía y bajaba agitado. Moje mis labios y me hundí en su sabor, acaricie sus senos por encima de la ropa.
-Ahh- Gimió. Eso me prendió. Apreté su seno de nuevo y arqueo su espalda.

La boca me ardía, tenerla lejos me provocaba dolor, soledad.

-Bésame… -Jadeo.
Mordí su labio inferior y lo jale un poco. Subí su playera, tocando toda la bronceada piel que tenía a mi paso. Alzo los brazos para quitársela. Mi pulso casi se detiene cuando sus senos me rozaron los dedos. Los bese y apreté, intentando no ser brusco, mi ansiedad por ella aumentaba. Era inevitable sentirme así estando ella bajo mi cuerpo o encima.

Disfrutaba de tenerla gritando por mi causa, sentirme entre sus muslos era indescriptible.

La desnude poco a poco, grabándome en la retina cada parte de su cuerpo. Ella se dejaba llevar. Cerro los ojos, cuando besaba su estomago, se mordió el labio, cuando ya estuve más abajo.
Abrí sus piernas, tocándolas suavemente. Probé una vez más la zona que la volvía loca. Mi lengua entro sin freno a su cuerpo y ella apretó los puños, soltó un grito ahogado al sentirme jugando en su centro.
-Ahh, ahh –le escuchaba entrecortadamente.

Roce mi dureza contra su intimidad. Araño mi espalda. Detrás de esa fachada de niña tierna, habitaba una fiera, sus ojos eran puro fuego. Y no le hacia justicia a su nombre, a menos que estuviera dormida entre mis brazos.
-Ya… Ahhh –Su cuerpo se tenso, antes de que yo me uniera a ella. El segundo orgasmo de la noche.
-Todavía hay noche que agotar –le dije en su cuello. Embriagándome de su aroma a confitería.
La alce y la hice que se sentara en mis piernas. Su coloco a horcajadas sobre mi, y de un solo movimiento nos unimos. Sus caderas reaccionaron como por arte de magia.

Eche su cabello a un lado para besarle los hombros. Los mordí un poco, asegurándome de no dejarle marcas. Ella no procuraba lo mismo, mi espalda tenía ligeras señales de su pasión.
Bajo una de sus manos y acaricio mis testículos.
-Oh –Un sonido gutural salio de mi boca. –Si sigues así, no podré…
-No te detengas, quiero que te vengas –Mordió mi oreja.
Su voz segura y sensual me estremeció. Brinco sobre de mi, y sus senos rozaron mi pecho, apreté sus pezones, sin nada de ternura.
-Ahh –Grito.
-¿Te gusta?
-Sabes que si…
Siguió tocándome y yo mordiéndola. Pronto… pronto… sus paredes se cerraban a mí alrededor, dándome más y más gozo.
-¡Dios! –La abrace a mi cuerpo, penetrándola un par de veces más. Quería llevármela conmigo.
-¡Siiiii! –grito con demasiadas ganas.

Se derrumbo en mi cuerpo y me abrazo. Ese era mi momento favorito del día. Cuando me abrazaba y sudaba sobre de mí. Cuando su corazón palpitaba junto al mío, como si se pertenecieran. Cuando podía cerrar los ojos y sentirla mía en cuerpo y alma.





[[ Hola, hola. Empiezo nueva historia. La verdad es que ya la tenia en mente, pero mi editor de imagenes se rebelo y por eso no la habia subido, espero que les guste. Comenten :], si quieren claro. ¿Les gusta Eric? Uuuy, a mi tambien xD Enjoy! ]]

Las chicas del Té de Lemmon

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