julio 15, 2011

El placer es mio... -¡GRAN ESTRENO!-

¡Lectoras mías! :3 ¿Que tal como andan? ¿No se han dado una vuelta por este su blog? Mmm, ustedes muy mal! XD
En fin...

Por fin ha llegado la hora-ma'cabrona, si. ¡El estreno de "El placer es mio..." llego! :D
Harto feliz que estoy, si que si. ¿Que por qué? Bueeeeno, ¡porque les revelare sucios secretos y habra mucho lemmon! :3 ¡Ufff! Ya quiero que empiece lo bueno :D
¡Cuidence mucho y comentenle! Enjoy ^^

Capitulo I

-Me urge cojer, ¡¡¡me urge!!!
Abrí grandes los ojos. Lizzeth gemía a viva voz en el restaurant de comida china en el que solíamos cenar cada viernes.
-Shh…
Marion solo se carcajeaba de risa. Muy bien, éramos mujeres liberales, pero no para gritar a todo pulmón que necesitábamos un polvo. Al menos eso hacia Lizzy. Su cabellera dorada se ondeaba bajo sus hombros adornando su dulce rostro de ángel.
-No me calles, Kenz… Es la pura verdad. ¡Quiero cojer! – repitió.
Un par de hombres de las mesas de al lado la miraron con curiosidad. Ella, los miro. Alzo la ceja y volvió los ojos a su plato rebosante de comida. Lizzy, así como Marion era fanática de la comida china. Yo apenas llevaba dos días de haber probado la comida china y ya comenzaba a adorarla. Si, esta cosa era adictiva.
-Estas loca, Lizzy – comento Marion una vez que recobro la cordura y comió de nuevo.
-¡Uf! Si… Mi último fue… - lo medito un minuto. -¿Recuerdan a ese entrenador de Americano que da clases en una Universidad de Nueva York?
-Mmm, nop – negué con la cabeza.
-Bueno, con él. ¡Oh Dorian! – gimió.
-¿Así que Dorian, ah? – observo Marion levantando una ceja. –Por fin tiene nombre el tipo que te hace suspirar.
-Si, bueno, él es bueno en la cama, y en la alfombra, y en el sofá, y en la mesada de la cocina, y en la tina de mi baño…
-Carajo – gruñí. –Quiero uno así… Aguantador. Digo, que al menos se le pare y no me diga: Por favor, chúpamela.
Mis amigas estallaron en risas.
-¿Qué? Es la verdad. Además lo tenía feo, que digo feo, HORRIBLE. Era el pene más feo que haya visto en mi vida.
-Venga, Kenzi, solo has visto ese… - se burlo Marion.
La perfore con la mirada.
-Ok, si, pero créanme, después de ver “eso” no les quedan ganas de ver otros. Dioses… - bufe. - ¿Jebus tiene algo en mi contra?
-Yo creo que el problema era él… No hay duda. Vamos que tú eres muy linda… Y tienes todo en su lugar, Kenz, ese tipo era impotente – sentencio Lizzy.
-Opino lo mismo – acordó Marion.
Bueno, al menos estaban de mi lado, y no de ese cretino de mierda.
-Si, ahora que descargue mis traumas, necesito a un hombre de verdad…
-Si, sin duda. Pero no te preocupes, Kenz, te encontraremos a uno que se le pare y lo tenga lindo – prometió Marion.
Si, así eran ellas. Mis mejores amigas desde la preparatoria.

Lizzy era una soñadora. Decía que en su mundo Marion ni yo, estábamos en “nuestros días”, que jamás podíamos estarlo, porque nunca teníamos cambios de ánimo absurdos de contentos a tristes. Lo cual era cierto. Marion siempre estaba con una sonrisilla en su rostro. Contaba chistes o anécdotas divertidas. Nunca paraba de reír a su lado.
Lizzy era rubia, cabellos ondulados dorados que bajaban por sus hombros. Ojos verdes vivarachos y cordiales. Estaba por completo deschavetada. Tenía un tic nervioso que le provocaba morderse las uñas, y como no, si su trabajo que empezó de medio tiempo como asistente de la dueña de una editorial, termino por convertirse en su vida entera. La pobre apenas tenía un respiro para si misma.
Por otro lado, Marion era la dueña de su propia tienda de bisutería. Ella misma hacia los pendientes, los brazaletes y gargantillas de su tienda. Era muy buena para los negocios y tenía buenas ganancias.
Yo era maestra en un jardín de niños. Siempre me parecieron lindos y así podía enseñarles cosas divertidas y creativas a esos niños. Si, lucia como una tipa ruda, pero tenía mi corazoncito. Mis amigas aun decían que solo era maestra de jardín de niños porque me gustaban muy en el fondo los bebés. No, para nada. Aguantaba a esos pequeños demonios 4 horas al día, 20 horas a la semana… Solo porque me gustaba estar mostrándoles lo bueno de la vida a los 4 años. Porque era divertido ver que tan curiosos podían ser. Era extraño describir porque me gustaba ser maestra de jardín de niños. Ganaba bien, aparte de todo.
-¿Qué harás mañana, Kenzi? –Lizzeth me miro de reojo.
Caminábamos por la acera directo a mi auto. ¿Mencione que tenía un hermoso Minicooper clásico color rojo? ¡Uf! Era mi bebé, el niño de mis ojos.
-Nada, quizá lave a mi bebé… - sonreí cuando nos acercamos.
Lizzeth se carcajeo. Marion volteo los ojos.
-Necesitas un hombre con urgencia. Conozco a un tipo…
-¡No! – jadee. –No quiero que me emparejen con algún cretino idiota de mierda. No necesito que me consigan un hombre, puedo sola – las señale.
-Si tú lo dices… - Lizzeth entro a la parte de atrás de mi auto, Marion en el copiloto.
Arranque.

Mientras surcaba las calles nocturnas de Nueva York, nuestra Ciudad, Marion cambiaba la música.
-¿Cómo es que tienes esta canción en tu reproductor de música?
¿Era yo o Marion si estaba asombrada?
-No sé, solo me gusta…
-¿Bésame de Camila? – se inclino al frente, Lizzy.
-¿Qué tiene? Es como no se… perversa.
Ambas estallaron en risas.
-Tus cosas… - dijeron al unisonó.
Esa frase la ocupaban para describir mis lapsos de locura que ellas, por más que intentaran, no podían describir o explicar. Era como cuando me preguntaban “¿Por qué aun eres maestra de Jardín de niños, con tus estudios podrías ser una maestra de Universidad?” y como alzaba los hombros ellas solo decían volteando los ojos: Tus cosas…
Era muy gracioso escucharlas.
-¡Mira a ese tipo, míralo, míralo! Es muy tu estilo… - grito Marion.
Me había detenido en un semáforo. Mire a la acera.
¡Dioses del Olimpo!
Si, era mi estilo. Era alto, de cabello largo, con un poco de barba. Oh carajo.
-Esta delicioso…
El tipo volteo. Sonrió encantadora y seductoramente.
-¿Qué haces…? ¡Marion! – se había bajado de mi auto.
Lizzy atrás se desbarataba de risa.
Yo quería acelerar y dejar a Marion ahí botada en la calle, pero no funcionaba mi cuerpo. Solo podía mirar a mi amiga con los ojos casi por salirse de mis cuencas. Rogando a los cielos que ella no me señalara… ¡Mierda!
Marion asintió y regreso al auto con una enorme sonrisa.
-Se llama Noah… - cerró la puerta. –Adiós – agito la mano despidiéndose del tipo, el cual sonrió y continúo caminando por la acera.
-¿Por qué me señalaste? – cuestione apenas puse el auto en marcha.
-¿Quién es la que necesita un pene glorioso?
-¡Lizzy…! - chille por la pregunta retorica de mi rubia amiga.
-¡Patrañas! – bufo.
-Venga, Lizz, estas enamorada del hijo de tu jefa – acuse.
-Pero él ni me mira. Y todos en la Editorial sabemos que muere por la fotógrafa… Por tu primita – alzo la ceja, la vi desde el espejo retrovisor.
Si, mi prima, perra con suerte. La quería. Mucho. Pero eso no le quitaba lo perra afortunada que era.
-Si ya… las 3 sabemos que es una perra con suerte – sentencie con media sonrisa.
-Exacto. Y hoy tenemos a una perra con suerte manejando un diminuto auto… - acuso Marion. –Su nombre es Noah – repitió. Cómo si no la hubiera escuchado la primera vez. –Y… dijo que eras linda…
-¡Claro! – ironice.
-No miento… - defendió. –Salvo la vez que no entregue un trabajo en la Preparatoria. Pero juro por Dios que se lo había comido mi perro…
-No tienes perros, Mar… - recordé. Nunca tuvo, ni ahora ni antes.
-Mi hermana cuenta como uno.
-Si, Mine era un bola de pelo… ¿Aun tiene bigote?
Marion asintió mientras se moría de risa.
-¿Puedes dejarme por aquí? – pregunto Lizzy.
-Claro… - me orille.
-¿A quién veras? – pregunto Marion antes que yo.
-A nadie… - Lizzy arreglo su maquillaje.
-Si, claro…
Marion bajo del auto e hizo el asiento hacia adelante para que Lizzy bajara.
-Descubriremos que nos ocultas, Lizz… - advirtió. –Recuerda que Kenzi viene de una larga línea de investigadores. No dudo que Conhan Doyle se haya basado en alguno de sus familiares para crear a Sherlock Holmes.
-Solo es un amigo, ¡cálmense!
-Muy bien, ahora ve con una sonrisa a su encuentro… - Marion le palmeo el hombro.
-Están locas… Adiós.
Marion volvió a mi auto y después nos alejamos de ahí. Lizzy había entrado al tren subterráneo.
-¿Llamaras a Noah? – pregunto al cabo de un minuto.
-No…
-¿Por qué? Es guapo, es tu estilo, de esos mugrosos con lindas sonrisas, alto, fuerte, tenía los ojos pardos – lo describió tan superficialmente que no dude en mirarla ceñuda.
-Ni siquiera tengo su número…
-Pero yo si… - sonrió. Lo pego en un post-it en mi tablero. –Ahora no hay excusa ni pretexto. Después nos dirás si tiene el pene lindo y si no te dice: “Chúpalo por favor”. ¿Bien?
-Si, bien – me rendí. –Ahora baja de mi auto, ya llegamos.
-Solo espero que lo llames. ¿Lo harás?

¡Ay no! Esa cara de cachorro. Los enormes ojos marrones de Marion me miraban fijos. Esa enorme sonrisa misma que me hacía pensar que si sonreía mas se comería sus aretes me hacia flaquear de mis decisiones. Fruncí el ceño.
-No, no lo hare – dije seria. –No estoy tan urgida como parece…
-Bien – frunció los labios. Bajo de mi auto. –Más vale que lo llames… o te las veras conmigo.
-No te tengo miedo, Marion.
-Yo se que no. Solo quería intimidarte. Nos vemos mañana, ¿ok?
-Mañana… Mmm, no puedo. Le dije a mi primo que le ayudaría en su taller…
-Oh, bueno, después te llamo entonces… Adiós – se despidió con la mano y entro al edificio donde vivía. Era un pequeño edificio de 3 pisos, debajo estaba su tienda y arriba el loft donde vivía. El cual estaba hermosamente decorado.

Con un enorme peso sobre mis hombros llegue a casa. Estacione a mi bebé en el sótano del edificio. Subí hasta el 5to piso donde vivía. Si, era la muerte subir tantos pisos. Aunque el departamento estaba barato. Nadie lo quería por estar en el cielo.
Di un brinco cuando mi móvil sonó. Mmm, número desconocido…
-¿Hola?
-Soy Chuck… ¿estas libre hoy?
Jadee.

2 comentarios:

Ale!! cRaZy StAr!! xD dijo...

OMFG!!!!!!!!!!!!!!! Amo a Marion xD esq aun no supero Kenzi-Chuck!! por un momento casi gritooo!! me recordo a la frase...¿Estas libre esta noche? ufffffffffff y ese Noah!! dioses del Olimpo xD Lizzie tss tristan!! Hey es de mi Luns!!! ay mi beu me haces adicta lo jurooo!!! te amooo <3<3

Ada Cullen dijo...

Son impresiones mias, o estos chicos son de MD!!

Las chicas del Té de Lemmon

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