diciembre 09, 2011

Maldita delicia, tercera temporada. ¡¡ESTRENO!!

Les prometí el estreno de Maldita delicia tercera temporada en día 10 de diciembre. En mi pueblo son las 0.51 hrs, ya es diez :D ¡¡ Ya es mi cumple !! Ya he tenido regalos y felicitaciones, ¡Que regalooootes! Ay mi Ale, mi Cricri, te amo tanto ♥

Lo prometido es deuda, y como quiero que mi única droga sea MD, les dejo el ESTRENO, la CABECERA y la NUEVA PORTADA de su droga ♥ ¿Están listas para más malditas delicias deliciosas (como dice mi Ale)? Enjoy ^^

Nota del autor: Mi Ale, es tiempo de escuchar tus gritos :D Love you, baby!♥
1. Notas del día


Año nuevo. Vida nueva.
Todos deseamos que el inicio de un nuevo año nos traiga mejores comienzos. Nuevas cosas. Dejando atrás el pasado, el dolor, las tristezas. Mejorar cada día. Ser mejores cada día.
El año nuevo en Nueva York trajo consigo, aparte de un frio que helaba los huesos, momentos felices para las chicas. Algunos otros un tanto desastrosos, pero dentro de eso, muchas sonrisas y abrazos.

Conan paseaba contento por el departamento de Tristan. El cachorro de 3 meses de bichon maltes corría por cada esquina del lugar. Explorando. Su pelaje blanco como la nieve y esponjado lo hacían ver tierno y abrazable.
Tristan lo miraba concentrado, curioso de la investigación del perro en su departamento. No sabía cómo es que había cedido ante la petición de Luna. Aun así, adoraba que ella fuera a su departamento a cuidar a Conan. Si, el nombre le quedaba como anillo al dedo. El perro, el cachorro más bien, apenas podía subir los escalones a la segunda planta del departamento. Su cama le quedaba enorme y Tristan estaba casi seguro que podía ahogarse en su tazón de agua.
Enero estaba por terminar. El clima pasaba del frio de muerto al tibio sol de una próxima primavera. Y Tristan solo podía pensar en una cosa: Luna Phellan.

-¡Mira! – gimió Luna emocionada y tierna. –Ese, quiero ese… ¡Queremos ese! - señalo la vitrina cuando vio al pequeño bichon maltes dormir hecho un ovillo junto a sus demás hermanos.
Tristan solo pudo asentir, rendido ante la morena.
Juntos entraron a la veterinaria y de inmediato el cachorro brinco a los brazos de Luna. La morena lo acaricio bastante emocionada. Sus animales favoritos eran los felinos, pero no podía negar que ese cachorro la había enamorado. Sin chistar Tristan pago por él. Le dieron las recomendaciones necesarias hacia su nueva mascota, que más que mascota, era un lazo que lo uniría más a Luna. Él no quería decir en voz alta que era un pretexto para pasar el tiempo con ella. Y aun así, el cachorro lo seguía a todos lados. Recordándole que no era un lazo. A su pesar comenzaba a encariñarse con el perro.
Luna le puso el nombre. Tristan evito rodar los ojos. Conan. Para un perro que apenas crecería seria una ironía. Sin embargo no dijo nada. Acepto con una sonrisa. Dominado por la profunda mirada de Luna.
-Es lindo, ¿no?
-Si, mucho – contesto.
-Le dije al perro – Luna rio divertida.
-No entendí – confeso él. Luna estaba sobre su sofá, con el perro entre sus brazos. Lo miro y después al perro que la miraba atento, como si la entendiera.
-Nada – negó con la cabeza.
Tristan la observo en silencio un rato. Los silencios con ella no eran incómodos. No podía explicar la razón. Solo sabía que no lo eran.

-¿A quién esperas con tanta angustia, Tris? – Julien pregunto sentado al pie del piano de cola. Se preparaba para deleitar a su hermano con un poco de música.
-A nadie – se apresuro a contestar.
Julien no se trago esa respuesta. Levanto una ceja.
Él no nació ayer. Conocía a su hermano, así como Tristan a él. Sabía que cuando Tristan se tumbaba en un sofá, era porque esperaba que algo pasara. Más si miraba cada dos minutos el reloj, o si se mecía demasiado el cabello.
-Es una chica – confirmo Julien.
Tristan sonrió estúpidamente.
-Es la chica – agrego.
-¿En serio? – Julien dejo el piano y se sentó frente a su hermano. -¿Cómo es?
-Le dijiste que se alejara de mi porque era puro verbo – le refresco la memoria un poco acido.
-Ya… - Julien se puso de pie. –Yo… Lo… Lamento. Tris en serio. Estaba enojado…
-Lo sé – asintió su hermano. Pero agradecía de cualquier forma la disculpa. Para Julien ofrecer disculpas era difícil. Su orgullo lo rebasaba. –Por cierto. La chica de ojos verdes… ¿Qué sucedió con ella?
-Tiene novio – contesto abrumado. Su mirada se poso en el pequeño Conan, lo cual le hizo recordar al gato de ella. –Se llama Renata – trago con dificultad. –Es contadora… Trabaja para un tal Northman, William Northam – completo amargo.
Después de todo, Julien si ponía atención cuando Renata le describía su día. No es como si él la ignorara. Simplemente no tenía nada que contarle. ¿Qué le iba a decir? “Hey, yo estuve un mes largo en la cárcel. Me culpan de la muerte de una chica que apenas conocía. No tengo un empleo bien remunerado. Odio limpiar mesas y que las chicas me miren el trasero como si…”. El hilo de sus pensamientos se esfumo. Recordó que Renata, la chica de los hermosos ojos verdes, le miraba embobada cuando limpiaban su departamento.
¿Cómo no fijarse en ella?
Su vida era linda. Era agradable e incluso divertida. Sus amigas… ¡Dios! Ya quisiera él tener amigos como sus amigas. Un empleo que lo hiciera sentir orgulloso. Una familia que lo amara como a ella. Se había alejado de su familia porque era un imbécil orgulloso.
-Eso no es impedimento… - contribuyo malicioso Tristan.
-Ya lo sé. Solo que ella se ve feliz con ese imbécil – gruño esta vez. –Tengo celos de hasta como la mira. ¡Dios!
-Fue tu culpa no hablarle cuando ella paso la semana en tu departamento – acuso diplomático.
-Así como tú y la dueña de la mitad de tu perro, ¿ah? – contraataco divertido.
-No me lo recuerdes. Fue parte tu culpa – lo señalo.
-¿Mi culpa? – alzo ambas cejas. – ¿Cuándo fue eso que ni enterado estaba?
-Intento apoyarme cuando tú llegaste a explotar la oficina de Dorothea.
-¡Puagh! Ok, ya va. Lo lamento también. Pero desde hoy ya no es mi asunto lo que pase contigo y la dueña de la mitad de Conan. Por cierto… ¿De dónde diablos saco el nombre?
-No quiero imaginar que le guste Schwarzenegger– Tristan soltó el aire contenido en sus pulmones, con pesar. –No deseo tomar asteroides, se me hará chiqui… Ya sabes.
Julien estallo en risas.
-Hermano – apenas podía hablar – tu lleno de bolas como Arnold – calmo la risa y agrego: -Además lo tienes chiquito. ¿Por qué crees que no tienes novia?
-Cierra el pico – le arrojo un cojín del sofá.
Ambos comenzaron a pelear en broma, cuando el timbre del ascensor los detuvo en su lucha.
-¡Luna…!- jadeo Tristan y se zafó del agarre de su hermano.
-Hola – sonrió la morena al verlo acercarse a ella. -¿Cómo esta mi bebé?
-Extrañándote, puedo apostar mi brazo – contesto Julien.
Cruzo la mirada con Luna. La morena abrió la boca. ¡Dios! Los Van Gulick eran…
-Me refería… a Conan… - apenas logro hablar, más por tener a Tristan cerca, pero con sequedad al tener frente a frente a Julien; el dolor de cabeza de su amiga.
Julien tenía un aura bastante, como decirlo… Estaba para comérselo. Ahora sabía porque su amiga había babeado por él desde el primer momento. Y si sonreía… ¡Santo Grial!
-Yo me refería a mi hermano, que curioso. Aunque Conan también te extraño… Araño tu fotografía. Espera, ese fue Tristan…
-¡Jules! – gruño Tristan. –Pensé que ya te ibas…
-Aaaam, pues ahora que me corres creo que mejor me voy. Un gusto Luna – se despidió de la morena y salió del departamento. Dejo la estela de su aroma. No había duda. Renata aun no lo olvidaba. ¿Cómo hacerlo? Un chico rudo como él y con ese acido sentido del humor sería difícil de olvidar. Era justo lo que su amiga adoraba. Alto, cabello largo, ojos y cuerpo de infarto.
-¿Estas bien? – Tristan la hizo volver de sus teorías. –Disculpa, mi hermano pasa aquí las mañanas cuando almorzamos juntos. Viene a molestar la mayor parte del tiempo… Lo que dijo…
-No importa – sonrió Luna. –Así son los hermanos. Tengo uno.
Suspiro aliviado.
-Conan ha estado bien – comento buscándolo bajo un sofá. El cachorro acostumbraba tumbarse ahí.
Luna abrió la boca. La vista de su redondo trasero la llamaba a palmeárselo. Se contuvo tragando con dificultad.
-Ajá – jadeo.
El cachorro salió detrás del comedor directo a las piernas de Luna. Ella lo tomo entre sus brazos y lo acaricio.
-Mi bebé. ¿Me extrañaste?
-Mucho – contesto Tristan. –Es decir, se que él te extraño… Conan, él.
Luna asintió mordiéndose el labio.
-Lo llevare a dar un paseo y lo bañare – el cachorro intentaba lamerle el rostro.
Tristan se sintió de pronto en una relación extraña. Era como si él fuera el padre de Conan y Luna su madre, y compartían la custodia.
-Puedes bañarlo aquí…
-No quiero molestar. Pasas poco tiempo con tu hermano. Quizá deban platicar más…
Esta vez si rodo los ojos. Platicar o pelear. Eran lo mismo en su vocabulario. No hablaban más que de ellas. Luna y Renata.
-Él pasa la mayor parte del día aquí, después se va a trabajar.
-¿Aun trabaja en León?
-¿Cómo sabes que trabaja en León? –inquirió mirándola con los ojos entrecerrados.
-Lo vi… - contesto. No iba a decir cuando. No iba a delatar a su amiga. Ella le era fiel a su Rens por sobre todas las cosas.
-Cierto. James me dijo que eres casi la dueña del bar. Felicidades.
-Gracias. Yo invertí poco. Emily tiene más dinero que yo. Y aun así, se siente genial.
-Lo sé. Así me pasa con mi taller de motocicletas. Es genial saber que algo es tuyo, que no le tienes que rendir cuentas a nadie – sus ojos brillaban de orgullo. Sus ojos pardos exclamaban felicidad.
Sonrió Luna una última vez. Se preguntaba cómo es que sus mejillas no dolían de tanto sonreír ante Tristan.
-Tengo que irme. Traeré a Conan mañana en la tarde. Mis amigas lo quieren conocer. Mira – le tendió al cachorro a los brazos. Rebusco en su bolso y encontró por fin un paliacate rojo y una placa con el nombre del cachorro. – La compre. ¿Es linda, uh? – Tristan asintió y sostuvo al perro mientras Luna le amarraba el paliacate. Tomo a Conan en sus brazos de nuevo y le dio la placa a Tristan. –Cuando crezca le compraremos un collar.
-¿Con púas? – levanto una ceja.
-Que gracioso.
-La verdad no entiendo porque le pusiste Conan – se atrevió a decir. Temeroso de lo que de ella pudiera decir. Ya que con tan solo una mirada, podía intimidar a cualquiera.
-Porque no necesita ser grande para ser un guerrero.

***

Luna y Renata paseaban a Conan en Central Park. El perro caminaba realmente contento junto a su media dueña. Su paliacate rojo atado en el cuello lo hacía verse aun más adorable. Emily y Jennifer lo amaban. Jennifer le había comprado un par de conjuntos de ropa para mascotas. “Ropita para cuando tenga frio”, rezaba Jennifer. Mientras que Emily le mostraba como ser un salvaje. “Ladra, así, fuerte”. Conan ladeaba su cabeza, era divertido verlas hablarle al perro. Renata decía que tenía la cara de pillín como su padre. “Comparten la custodia, ¿o qué?”.
-Entonces ahí estaba Julien…
-Si – confirmo Luna. –Se ve diferente.
-¡Se corto el cabello! – jadeo Renata alterada.
-No, no – negó Luna. –Como… aliviado. Tristan lo llamo Jules y él no se molesto.
-Oh. Cambio entonces…
-Eso parece. Creo que volver a ser hermano de Tristan lo hizo ser menos huraño…
-O encontró una chica.
-Lo dudo. Tristan me cuenta de su hermano y él… bueno… Solo dice que tiene problemas que resolver. Quizá sean de trabajo o de donde viva. Por cierto, ya no vive en ese feo departamento.
-¿No?
Se sentaron en una banca justo frente al lago. El poco sol que alumbraba desde el cielo las tenía acaloradas. Unos jeans, sandalias y blusas de tirantes eran su atuendo esa tarde de sábado.
-Ahora cuéntame cómo te fue con Will…
-¡Maravilloso!

Subieron al avión. Dirección: Napa, California.
-El mejor vino es de Francia, pero mi familia lleva en el negocio desde siempre – decía William mientras buscaban sus asientos. Claro primera clase. Renata jamás había viajado así. Siempre era Turista o autobús. Sin embargo conservo la calma y la boca cerrada ante el asombro.
Asientos de piel, vino, champagne, los mejores platillos. Dios. Jamás se imagino que así podían viajar en avión. Mucho menos con alguien tan apuesto como William. Las azafatas no dejaban de mirarlo. Él, bastante educado solo saludaba con la cabeza. Provocando dudas en Renata.
-¿Esa mirada? – la pillo.
-Nada – sonrió. Se ajusto el cinturón.
-Llevo meses a tu lado. Creo saber cuando algo te incomoda. Y… ella te incomoda – señalo con la mirada hacia la azafata de cabello rojizo, ojos enormes y labios, como diría Luna, de profesional en el sexo oral.
-No - mintió.
William sonrió. No en forma de burla. Sino como dándole la razón. Calmándola.
-Eres a la única que miro en este avión.
-Antes miraste a esas dos – soltó, sin poderse contener, arrepintiéndose de inmediato. Se refería a las dos azafatas que los recibieron en la puerta de entrada al avión.
-Ren – le tomo el rostro entre sus enormes manos, cálidas y suaves. –Tú me encantas, eres la única…
¿Podía creerle?
William se acerco lo suficiente para darle un beso abrasador. Un beso que la descoloco, la humedeció y la calentó.
-Sino me crees… Estaré todo el día disponible para convencerte.
-Ajá – asintió con los ojos cerrados. –Todo el día…
Una garganta se aclaro a su lado. Renata la perforo con la mirada.
-Señor, ¿desea algo de beber…? - sonrió deslumbrante. Renata choco los dientes. Nunca se había puesto celosa de alguien. Pero esa… ¡ESA! -¿Su amiga desea algo?
¡No soy su amiga! ¡Bruja operada!
-Amor – William poso la mano en la pierna de ella. Eso no se le hacía a una amiga. - ¿Deseas algo de tomar?
-Estoy bien, gracias - contesto. Lo tomo de la mano y entrelazo sus dedos. –Muy bien, solo contigo – agrego ladina.
-¿Usted, señor? – insisto la azafata.
-Tengo todo lo que necesito sentada a mi derecha – beso el dorso de su mano entrelazada con la de él. –Quizá, solo… Algo de privacidad – utilizo ese tono de voz autoritario y cínico, que solo utilizaba con sus proveedores en la empresa.
La azafata finalmente sonrió más por cortesía que por otra cosa y se alejo.
-Eres vil – la beso robándole el aliento.
-Soy muchas cosas.

-Después pasamos un divertido vuelo dentro del baño – gimió Renata.
-¿Qué? ¿Formas parte del club de las alturas? ¡Que envidia! – chillo. -¿Pero te divertiste, ah? No solo en el vuelo, en Napa.
-Mucho, si. He de confesar que William tiene cierto… gusto en la cama.
-¿Gusto? Explícame eso…

-Bienvenida a Napa.
Entraron a la pequeña cabaña. Que de pequeña solo tenía el nombre. El lugar era enorme. Tres habitaciones con camas matrimoniales, baño incluido dentro. Más uno enorme con tina relajante. Afuera una piscina. Y detrás, se erguían las plantaciones de uva para el vino. La decoración era simple, pero no dejaba de ser alucinante.
Acomodo la ropa de sus maletas en las cajoneras y en el armario. Para cuando termino, William apareció con varias botellas de vino. Sin copas, solo botellas.
-Nos vamos a divertir más que en el avión – anuncio.
Apenas alcanzo a jadear porque él la tomo en el aire y entre sus brazos comenzó a desvestirla, como si de eso dependiera su vida.
Dejando a Renata sobre la cama solo con sus delicadas bragas de algodón y el pulso alocado, William tomo una botella de vino y la destapo con magistral habilidad. Le dio un sorbo largo y sonrió.
-¿Qué vas a hacer?
-Primero, torturarte. Después beberé de ti como el maldito sediento que soy, y por ultimo te hare el amor como para que no te pares el resto de lo que queda del año…
-¡Dios!

Luna quedo sin palabras con la ligera descripción de su viaje con William.
-¿Lo que hizo, era posible?
-Yo creía que no pero… Cumplió su palabra. Dos días no salí de la cama – se sonrojo. –Me llevaba la comida, el desayuno y la cena a la cama. Y también de comer…
-¡Dios, Renata! ¡Y yo con un perro! – bufo divertida.
-Es un lindo cachorrito, Luns – lo acaricio. –Y su padre también es lindo.
-Lo sé. No hemos salido desde la fiesta de su prima. Me llamo para Navidad y en Año nuevo, y ayer que fui por Conan; son las pocas veces que lo he visto – recordó.
-¿Lo ves en la Editorial, no?
-Si. Ahora se la pasa cuchicheando con Neal, mientras yo trabajo con Lizzy. Se olvido de mí…
-No, digas eso.
-Ok – sonrió poquito.
Se quedo en silencio un rato, mientras ambas, acariciaban a Conan.
No deseaba hablar del tema. Pero tenía que hacerlo. Las dudas en su interior crecían y crecían, carcomiéndole el alma. Presentía que algo malo iba a pasar.
-La semana pasada me tope con Jason, el hermano…
-¿Qué paso?
-Solo me miro y sonrió burlón. Subió a su auto y se fue. Tengo una extraña sensación. Me dio miedo su mirada.
-¿Por qué?
-Puedo asegurar que Jason trama algo. Algo gordo. Algo que… Jensen intentaba evitar.
-¿Por qué dices eso? Jensen se fue… Te mintió – dijo alterada. Luna tenía la mirada perdida.
-Lo sé, no lo voy a justificar. Me dejo, lo sé. Me mintió. Él se fue… pero su hermano, no.
Se quedo en silencio un minuto exacto. Conan intentaba llamar su atención mordiendo sus jeans. Finalmente Luna lo tomo entre sus brazos.
-Será mejor que se lo lleve a Tristan.
-Te acompaño – ofreció Renata.

Tomaron un taxi para llegar al departamento de Tristan.
-Buenas tardes, Señorita Phellan – saludo Larry, el portero con amabilidad.
-Hola – sonrió Luna. –Ella es mi amiga, Renata Cotty.
-Mucho gusto, Señorita Cotty – hizo una ligera reverencia.
-Adelante – camino hasta el ascensor y pulso el número del departamento de Tristan. Ambas chicas sonrieron.
-Wow. Ya te conocen.


-Algo así – se sonrojo. –Todas las tardes o casi todas, cuando no tengo mucho trabajo en la Editorial pasó a ver a Conan. ¿Verdad hermoso? – acaricio al cachorro.
-¿A Conan o a Tristan? – levanto una ceja insinuante.
-A los dos – confeso.
Las puertas del ascensor se abrieron.
-Luna, mi herma… ¡Renata!
-¡Julien! – jadeo Renata a la par casi de Julien.

2 comentarios:

Ale!! cRaZy StAr!! xD dijo...

OMSFG!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! OMJ!!!!!!
Feliz cumpleaños amor te amoooo con la fuerza de mil soles te amoo tannto tanto tanto cada dia un poco mas tienes mi corazon mi alma y mi amor!!!!!!
Conan!!! awwww dioses perrito!!!!
-¡Puagh! Ok, ya va. Lo lamento también. Pero desde hoy ya no es mi asunto lo que pase contigo y la dueña de la mitad de Conan. Por cierto… ¿De dónde diablos saco el nombre?
-No quiero imaginar que le guste Schwarzenegger– Tristan soltó el aire contenido en sus pulmones, con pesar. –No deseo tomar asteroides, se me hará chiqui… Ya sabes.
Julien estallo en risas.
Yo tambien estalle en risas.....
-Hermano – apenas podía hablar – tu lleno de bolas como Arnold – calmo la risa y agrego: -Además lo tienes chiquito. ¿Por qué crees que no tienes novia?
-Cierra el pico – le arrojo un cojín del sofá.
Y ahi fue cuando me mie de risa xD casi literal xD
Dioses como extrañaba Maldita delicia deliciosa!!! Ya me estaba regenerando!!! sobria y todo y solo tuve que ver la nueva portada para hacerme una jodida adicta de nuevo!!!
El gorrito sombrero de nuestro bebe awwwwwwwwwwwwwwwww dioses que hermoso se veeeeeeeeeeeeee!!!! <3<3<3<3<3
-Hola – sonrió la morena al verlo acercarse a ella. -¿Cómo esta mi bebé?
-Extrañándote, puedo apostar mi brazo – contesto Julien.
Cruzo la mirada con Luna. La morena abrió la boca. ¡Dios! Los Van Gulick eran…
-Me refería… a Conan… - apenas logro hablar, más por tener a Tristan cerca, pero con sequedad al tener frente a frente a Julien; el dolor de cabeza de su amiga.
Julien tenía un aura bastante, como decirlo… Estaba para comérselo. Ahora sabía porque su amiga había babeado por él desde el primer momento. Y si sonreía… ¡Santo Grial!
-Yo me refería a mi hermano, que curioso. Aunque Conan también te extraño… Araño tu fotografía. Espera, ese fue Tristan…
Ya tu sabes..... jajaja JULES!!!! Lo amooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo xD jajajaja ese Trish awwww dioses ya lo perdone xD jajajajaja papas de Conan awwww
-Llevo meses a tu lado. Creo saber cuando algo te incomoda. Y… ella te incomoda – señalo con la mirada hacia la azafata de cabello rojizo, ojos enormes y labios, como diría Luna, de profesional en el sexo oral = Mamadora ¬¬
-Después pasamos un divertido vuelo dentro del baño – gimió Renata.
-¿Qué? ¿Formas parte del club de las alturas? ¡Que envidia! – chillo. -¿Pero te divertiste, ah? No solo en el vuelo, en Napa.
-Mucho, si. He de confesar que William tiene cierto… gusto en la cama.
Ahi comenzaba a preparar mi orgasmo xD
-Primero, torturarte. Después beberé de ti como el maldito sediento que soy, y por ultimo te hare el amor como para que no te pares el resto de lo que queda del año…
-¡Dios!

Luna quedo sin palabras con la ligera descripción de su viaje con William.
-¿Lo que hizo, era posible?
-Yo creía que no pero… Cumplió su palabra. Dos días no salí de la cama – se sonrojo. –Me llevaba la comida, el desayuno y la cena a la cama. Y también de comer…
Dioses dos dias!!!!!
Ahi fue cuando me corri duro y salpique xD jajajajajaja
-Algo así – se sonrojo. –Todas las tardes o casi todas, cuando no tengo mucho trabajo en la Editorial pasó a ver a Conan. ¿Verdad hermoso? – acaricio al cachorro.
-¿A Conan o a Tristan? – levanto una ceja insinuante.
-A los dos – confeso.
Las puertas del ascensor se abrieron.
-Luna, mi herma… ¡Renata!
-¡Julien! – jadeo Renata a la par casi de Julien....
Yo tambien jadee y me volvi a correr xD lo bueno es el impermeable de mi lap xD jajajaja
Alabada bendita Sensei MASTER!! Happy Brthday BEU RIBE TE AMOOO

Ada Parthenopaeus dijo...

Como siempre trato de cumplir lo que rometo aqui esoty me lei lasegunda temporada de tiro si no confese soy mala , pervesa y todo pero me tenias en vilo no podia aguantarme las gans de leer de tiro... Y POR dDIOOOOS reitero Jense es un HDP y por mas que le doy vuelta s no lo soporto me cae gordo y no quiero que aparezca again ... me oyen no mas
y la foma en que Luna y Tris se rodean de puntita... Ya va muchaco quiero accion entre ellos, desde el momento en que se conocieroooonn y el encuetro de Rens con Jules aaaaaaaaa mori

Las chicas del Té de Lemmon

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