octubre 22, 2011

Maldita delicia, segunda temporada. Capitulo XXII

Hola chicas. Ayer ya no logre subir capitulo. Me moria de sueño... Pero aqui lo tienen.

El final esta muy cerca...

Enjoy ^^

Cambio y fuera ♥

22. Una brisa fresca


La fiesta de Renata termino aproximadamente a las cinco de la mañana. Más a petición de Renata, que incluso ya bailaba descalza. Todos bailaron con ella, más William, pero el rubio no se molestaba que Lex o incluso Jared bailaran una pieza con ella. Él estaba contento y feliz de verla sonreír. Que incluso hubiera dado su brazo para conseguirlo.
Sus amigas estaban igual de contentas con la fiesta. Emily desapareció con Logan, como era de esperarse. Se fue justo una hora antes de que la fiesta terminara. Luna charlo toda la noche con Chuck. Parecía que su mejor amigo le daba sabios consejos porque Luna solo asentía y sonreía con ternura. Por otro lado Jennifer no podía dejar de ver a Rosty, su novio estaba más que guapísimo con esa toga. Sobra decir que se veía riquísimo. Jennifer solo esperaba que todos se fueran para devorarlo sobre la gran mesa del banquete. Y así fue. Una vez que Renata y Luna salieron y subieron a los autos para ir directo a casa junto con Jack y William, Jennifer tomo la toga de Rosty y con un movimiento hizo que ésta cayera al piso, dejándolo totalmente desnudo ante sus ojos celestres hambrientos y lujuriosos.

-Gracias por la sorpresa, Will. En serio. ¡Los caballos! Además – se ruborizo. –Te ves guapísimo.
-No agradezcas. Lo hago con gusto – acaricio su mejilla y detuvo el auto antes de provocar un accidente. -¿Quieres venir a mi departamento y terminar con tu sorpresa? – murmuro contra los labios de la chica, que logro asentir con los ojos aun cerrados y esa sonrisa estúpida en su rostro.
Sin decir una palabra más, William puso el auto en marcha a su departamento.
Cuando llego, no pudo evitar tomarla entre sus brazos y prácticamente correr para abordar el ascensor. Pulsando con dificultad el botón que los llevaría a su departamento, se volvió para besarla, pegándola contra la pared de espejo del ascensor.
-Tienes algo de prisa – comento Renata con una sonrisa, mientras echaba la cabeza hacia atrás, caliente, por las ansiosas caricias de William sobre su cuerpo. Prácticamente estaba desnuda. Se había quitado el sostén, y sus bragas bajo ese vestido vaporoso estaban húmedas.
-Te necesito en mi cama, ahora – gruño William levantando la falda de su vestido para poder acariciar sus muslos. Su centro caliente y mojado lo llamaba a gritos, y él estaba dispuesto a complacerlo.
Gruño cuando las puertas del ascensor se abrieron, obligándolo a detener sus desesperadas caricias sobre las suaves piernas de ella.
Renata entro al departamento de William y admirada vislumbro la vista de la ciudad apenas amaneciendo, antes de que ese hombre fuerte la tomara de la cadera para llevarla a su habitación y la dejara con cuidado sobre su cama circular. El rubio le sonrió ampliamente.
-Espera – levanto la mano, deteniendo a William que iba arrojarse sobre ella.
-¿Qué pasa? – se hizo para atrás, totalmente confundido.
-Es tu turno de estar en la cama – dijo con el tono de voz más sensual que pudo, e intercambio lugares con el rubio que aun la miraba entrecerrando los ojos y confundido.
William se sentó. Ella lo empujo un poco hacia atrás. William se resistió y cayó sobre sus codos, no quería dejar de mirarla. Y eso era justo lo que Renata quería.
Sonriendo con malicia, la chica levanto la falda de su vestido hasta su cadera y frente a los celestes ojos del rubio, oscurecidos por la excitación, se deshizo de sus bragas. Deslizándolas sobre sus níveas y curvilíneas piernas hasta que llegaron al suelo y se las lanzo a William al rostro.
Incluso ella se sorprendió de ese acto. Y William, bueno, él estaba más que duro. La protuberancia entre sus piernas era muy notoria sobre la tela de algodón que cubría su cuerpo. Él al contrario de Renata, si estaba completamente desnudo bajo la toga.
-¿Qué planeas, Renata? – pregunto, deseoso de que ella contestara su pregunta.
-Ya verás – contesto sin muchas pistas que darle al rubio. Él por su parte, tomo las bragas de la chica y las olfateo. Eso la mojo, la mojo aun más que pronto sentiría sus muslos frescos.
Tomando aire se acerco a rubio. Tiro del extremo de la toga y William se descubrió desnudo ante la miraba de ella. La chica jadeo y abrió la boca. El rubio estaba más que magníficamente bien dotado. Seguro que había estado al principio de la fila. Sonrió un segundo después y se relamió los labios.
La dureza de William había saltado a la vista de la chica. Él solo pudo sonreír con suficiencia cuando interpreto la mirada de ella. Caliente. Sexy. Ansiosa. Hambrienta. Satisfecha. Y no solo eso, podía leer en los ojos de la chica lo que planeaba. O al menos deseaba que sus pensamientos ocurrieran. Relamió sus labios, anhelante cuando por fin, Renata rompió la distancia que apenas los separaba. Su pulso se desato.
La vio hincarse ante él. Los músculos de su pecho se estremecieron al tiempo que ella lo acariciaba rasguñándolo ligeramente con sus uñas.
-Oh, Dios, Renata – gruño. Comenzó a jadear. Y ella ni lo había tocado como se debe.
Renata sonrió victoriosa.
-¿Qué planeas, Renata? – se obligo a hablar y a mirarla ahí, arrodillada, entre las poderosas piernas de él.
-Shh – exigió ella.
Coloco las manos sobre las piernas de él. William casi podía llorar de felicidad.
-Dímelo… - pidió, rogo.
-Shh – repitió ella. Dueña de la situación. Amando la escena. Él sobre la cama, retorciendo la colcha con fuerza. Duro. Sudando por ella. Solo por ella. Por su culpa.
¡Qué delicia!
Y mordiendo sus labios, saco la lengua para tocar apenas la punta del pene de William.
-¡Renata! – grito ahogadamente.
Ella sonrió encantada. Repitió el movimiento y esta vez él dio un respingo. La miro con oscuro placer en sus celestes ojos.
-No… - jadeo. –No te detengas, por favor… - esta vez imploraba con todas las de la ley.
-¿No? – hizo un puchero, tierna, infantil.
-No – hablo lo más claro que pudo. –Por favor… - finalizo sacando el aire de sus pulmones.
Renata subió las manos hasta la cadera de él.
-Amo este hueso… - confeso acariciándolo.
-¿Oh, sí? – él apenas podía mantener la voz. Esta chica lo estaba volviendo loco.
-Ajá – murmuro ella. Pasando las puntas de sus dedos sobre su estomago, subiendo a los pectorales de él y rodeando su pezón con el dedo índice. -¿Sabes? – William se obligo a mirarla. –Me encanto la fiesta… La adore. Los caballos… - repetía su agradecimiento. Solo para enviar al límite a William, él lo sabía. Lo adoraba.
-De nada, cariño. No agradezcas… Continua – urgió. ¿O rugió?
Renata rio inocente.
-Oh, Dios, me estas volviendo loco – se inclino sobre ella, que había vuelto a estar de rodillas entre sus piernas, y tomándola de la nuca acelero el encuentro de sus bocas.
Besándola con pasión. Mordiendo sus labios. Probando el sabor a champagne y vino de su lengua. Danzando con ésta reconociéndola de nuevo. Adoraba los jadeos de Renata cuando él la besaba sin tregua. Enviarla al extremo. Al cielo y de regreso.
Las manos de William bajaban peligrosamente a las nalgas de Renata cuando ella lo tomo entre sus manos. William gruño como un animal al tiempo que ella frotaba toda su extensión entre su palma. El rubio no pudo más que arrojarse sobre la cama. Vociferando maldiciones. Incluso maldiciendo en su lengua natal.
Renata devoraba a William con alevosía y ventaja. Enredando su lengua en la punta dura del miembro de William. Que más tieso que nunca llenaba su boca lujuriosamente. Degusto el sabor de William como nunca antes. Sintiéndose entre cada beso y caricia de su boca, poderosa. Deseosa y húmeda. Necesitada. Pero antes…
Vociferando maldiciones en su lengua natal, William aparto a Renata para correrse con fuerza y un rugido que inundó su habitación que ya tenía los cristales de las ventanas empañadas, la colcha de su cama hecha jirones y su pecho sudado. Incluso su frente estaba perlada de en sudor. Renata lo había torturado.
Y complacida ella por los resultados gateo sobre la cama hasta acurrucarse sobre un almohadón de plumas y soltar un suspiro.
-Viene mi venganza – anuncio William.

***


Los días siguieron. Así como la vida. Rápida, fugaz. La vida en la ciudad pasaba en un parpadeo. Eso odiaba Luna. A veces incluso extrañaba su pueblo natal. Casi natal, ya que había nacido en Nueva York, le gustaba más pasar el tiempo en Lawrence. Ahí el tiempo, el día, parecía durar más de 24 horas.
-Jennifer, Emily – decía seria – Renata – agrego mirándolas. –No quiero fiesta de cumpleaños.
-¿¡¡QUÉ!!? – chillo alterada Jennifer.
-¿Por qué? – quiso saber Emily.
-No quiero – contesto.
Renata la tomo de la mano, solidaria. Ella quería matar a Jensen. El muy bastardo la había enamorado.
Hijo de puta.
Bastardo.
Miserable.
Merecía que las 3 fueran y le cortaran las bolas, en honor a su amiga, con un cuchillo oxidado. Luna se veía tan feliz. Y ahora aunque intentara sonreír… Verse traicionada de nuevo por el mismo hombre no la hacía verse radiante como antes.
-Solo estamos a 7 días de tu cumpleaños. No digas eso, siempre celebramos tu cumpleaños en León – Emily la miro analizándola.
Antes de que Renata llegara a su vida, se confesaba con ella. No tan ampliamente como con Renata. Emily era más del análisis y de encontrar el verdadero sentimiento de los pesares de Luna.
-Ya se. Pero no quiero…
-¿Quién es? – pregunto Jennifer. –Le diré a Rosty que lo mate – sentencio.
Luna sonrió.
-No gracias. Yo puedo matarlo por mi propia mano. Pero gracias.
-¿Es Jensen, cierto? – exploto Jennifer. -¡Lo sabia! – grito, cuando Luna enmudeció. -¡Hijo de puta!
-Estoy bien… - aseguro Luna. –En serio. En serio chicas. Solo que no estoy para fiestas. Quizá una cena solo nosotras cuatro – agrego.
-Me parece perfecto – confirmo Renata. Entendiéndola intachablemente. No era fácil ser traicionada dos veces por el mismo imbécil cretino de mierda.
-Yo cocino – ofreció Emily. -¿En tu casa, Lu? – la aludida asintió.
-Gracias.
-Somos amigas, ¿recuerdas? – Jennifer sonrió tierna.




***





Una tarde de viernes Luna repasaba un par de cosas en la Editorial. La buena nueva de que trabajaría en equipo con Lizzy, la nueva editora de Spotlight la tenía aliviada. Por fin se había desecho de Monique. Además, en la pasada inauguración de un bar en el Empire, se había ganado más la confianza de Dorothea. Después de todo, no era tan desgraciada su vida.
-¿Luna?
Ella levanto la vista. Era Tristan.
-Hola – sonrió ella. Tristan pasó a su oficina. -¿Qué haces aquí tan tarde? – pasaban de las 9 de la noche. –En viernes…
-No quiero llegar a casa – confeso. –Sin perro que me ladre – agrego amarga.
Tristan se resistió a sonreír. Era soltera de nuevo. Sin embargo el halo de tristeza de la mirada de Luna, le hizo olvidar su canto de victoria.
-¿Puedo hacer algo para que sonrías de nuevo?
-No – negó con la cabeza. –Tu novia puede cortarte las bolas. Deberías estar con ella – cabeceo a la salida. Nada sutil.
-¿Quieres que me vaya?
-Eres un genio – contesto acida. No estaba para ser segundos platos.
Sonrió y se puso de pie.
-No tengo novia. Buenas noches – giro la perilla de la puerta y salió.
-¡Oh mierda!
Corrió a alcanzarlo.
-¡Tristan! – grito por el pasillo hasta toparlo antes de que entrara al ascensor. – Lamento ser tan malvada. Son tantas cosas por las que estoy pasando que ya debería de haberme acostumbrado. Estoy como la canción: Tropecé de nuevo y con la misma piedra – dijo mirando el piso.
-¿Quién fue el idiota?
Luna mordió su labio inferior.
-Yo – contesto. –Creí de nuevo en él. Le creí y me dejo de nuevo. Supongo que ya entendí ahora. No más hombres.
-¿Eso me incluye? – sonrió de lado.
-¿Cómo estuvo la cita salvaje con Monique? – no quería contestar esa pregunta. Realmente no estaba segura de cuál sería su respuesta.
-¿Cita salvaje? ¿Cuál cita salvaje?
-Ella vino un día y me pregunto cómo sería una cita salvaje contigo. Saliste con ella. Después de que tú mismo dijiste que era una entrometida. Supongo que después de todo – alzo ambas cejas – los hombres, todos – enfatizo – son iguales. Cortados con las mismas tijeras.
Gruñendo regreso a su oficina y cerro de un portazo. No hubiese querido que aquello sonara a reproche pero así fue. Salió con esa buscona, perra, arpía.
-¿Quién demonios te dijo que iba a salir con ella?
Tristan irrumpió en la oficina provocando un sobre salto por parte de Luna.
-Ella – contesto cerrando su ordenador portátil de un manotazo.
-¡Es una loca! Ni siquiera cruzo palabra con ella. Salvo cuando la inauguración del bar en el Empire. ¡¡YO QUERIA INVITARTE A TI!! Pero ella se me pego como sanguijuela y prácticamente se auto invito a ir conmigo – recordó amargo.
Luna jadeo ante tan declaración. Lo miro directo a los ojos. Él se revolvió el cabello.
-Pero estabas con él. Realmente no sé si fue antes o después. No tuve agallas para pedirte una cita. Siempre tan entregada al trabajo, tan decidida y aventurera. Me sentí poca cosa a tu lado. ¿Crees que vengo cada día a ver a Monique o a mi madre? ¡Dios, no! ¡CADA MALDITO DIA VENGO A VERTE A TI, AUNQUE FUESE UN MINUTO, SOLO A TI! – grito alterado. –Después deje de venir cuando Monique – hizo un gesto de desagrado – no dejaba de seguirme con sus estúpidas preguntas sobre mi vida, la de mi madre, la de Neal y la tuya. Jamás saldría con ella. Jamás.
-¿Nunca saliste con ella? – murmuro.
-Nunca tuve una cita con ella ni con Samantha – confirmo. –Esa chica se la pasa diciendo a medio mundo que tenemos citas salvajes. Maldición. Me la paso en mi departamento mirando videos de la preparatoria cuando era jugador de futbol americano con mi hermano y mi primo. Mi vida es aburrida y esas chicas se la viven diciendo que salgo con ellas. ¡Dios! – jadeo.
Luna sonrió divertida.
-No es gracioso.
-Si lo es – rió.
-Es gracioso para ti.
-Es gracioso porque lo creí. Creí que ellas salían contigo.
-No creas esas estupideces, por favor.
-Lo prometo.
-Bien. Ahora… - tomo aire profundamente. Como si se armara de valor. – ¿Quieres ir conmigo al cumpleaños de mi prima en el Empire?
-Si – asintió.
-Yeah. Mañana las ocho de la noche, ¿está bien si paso a tu casa por ti?
-Está bien – asintió.
-¿Te llevo a tu casa? Ya es tarde y no dormiré tranquilo sabiendo que te vas en tren hasta Brooklyn. Deja ya de editar cosas.
-Bien.
Luna tomo sus cosas y bajo por el ascensor hasta el lobby del edificio. Tristan la ayudo a subir a su auto. Un Mitsubishi Eclipse gris humo de dos puertas.
Cuando Tristan subió al otro lado, Luna comenzó el interrogatorio.
-¿Auto nuevo?
-Mamá paranoica. Dijo que andar en motocicleta era como atarme una soga al cuello – contesto metiéndose al tráfico.
-Mi madre también es paranoica. Llama a Jack cada dos por tres. Es su bebé aunque ella no lo diga en voz alta. Por mi también se preocupa, pero yo hacía mis tareas sin que ella me lo dijera, Jack no es así, por eso anda tras de él todo el tiempo.

Luna comprendió por fin el significado de “Como un brisa fresca”. Tristan lo era. Esa sonrisa, sus arruguitas a los lados, sus manos. Tenía un fetiche con las manos de los hombres. Y él, las tenia lindas. Casi como de artista.
No quería cometer un error de nuevo. Salir con Tristan seria poder salir de su coraza. No quería ser zombie otra vez. Sería feliz. Muy feliz. “Quiero verte sonreír. No quiero verte llorar. Si estas a mi lado eso pasara y jamás me lo perdonare. Jamás”. Las palabras de Jensen hacían eco en su cabeza. “¿Por qué?”, “Porque eres muy importante para mí y mereces ser feliz al lado de un hombre completo. Soy un cobarde. No te merezco. Y no quiero lastimarte”. “Me dejas ahora que me prometiste jamás dejarme. Lo prometiste”. “Lo sé. Lo sé y lo siento. No quiero involucrarte, es por tu bien. Entiéndelo por favor. No me busques… Esta vez no regresare”.
Promételo. Gruñía su mente. Jamás volver a ilusionarme con promesas falsas. No vuelvas Jensen. No vuelvas…

1 comentario:

Ale!! cRaZy StAr!! xD dijo...

Que fiesta!!!! uff al menos a esa Rens no le cambiaron el vaso cof cof y Que hombre dios!!! lo que hariamos algunas por un hombre asi lo juro!!!! xD Ame el capi y es que siendo el penultimo me da nostalgia!!! pero alegria una vraigne de sentimientos que bueno!! Yo quiero romperle el cuello a Jensen personalmente!! nadie hace llorar a mi Luna NAiden!!! ¬__¬ por que una mujer no merece estar a la par de un cobarde!!! Y uff amo a Trish!!! (y a su hermano xD) awwww brisa fresca!!! eso y mas merece mi lunita!! <3<3
!Quiero mas!! que hay del final de tempo esa fiesta!!! y yo quiero darle su fiesta a luna!! T_T si no se la das tu yo escribire un Outake!! ;D y la hare gozar muajajajaja xD Quiero mas anda si!!! dale mas a tu cobarde y tontis fansese from helll osease yo!!! TE AMOOO BEU!!! TUS LETRAS; TUS LINEAS SON GENIALES; MI TERAPIA me hacen flotar y ser feliz!!

PD: Estupida y mentirosa Monique que se joda!! xD Atte: Yo!

Las chicas del Té de Lemmon

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