junio 14, 2011

Maldita delicia, segunda temporada. Capitulo XI

Hola chicas.


¿Recuerdan que les dije que si tenia algo más de MD2, lo tendrían antes del viernes?

Pues aquí lo tienen... Esa Luna es una loca pervertida... XD No se a quien se parecerá... (lalala ♫♪♫).

Sin más, disfruten este capitulo que pronto... Las cosas se pondrán peliagudas... Espero sus comentarios y buen martes (: ♥



11.Eternos amigos

Luna Phellan


Faltaban solo seis días para el cumpleaños de Renata. Casualmente su cumpleaños caía en domingo, el mismo día que el cumpleaños que Jennifer. Bueno, como aquella vez, tendríamos que adelantar la fecha de la celebración. Desafortunadamente León ya había sido reservado para una reunión de Generación. No sabía los detalles, pero el punto era que no estaba disponible. Así que, ofrecí mi departamento para el cumpleaños de Renata. Quizá mis planes eran ligeramente más sigilosos que los planes para la fiesta de Jennifer. Claro, yo era como un gato sigiloso, bueno, solo cuando se requería. Y esta era, sin duda una de esas ocasiones.
Noviembre 14. Dios, ya estaba muy emocionada.
-Luna…
-Dime Lizzy – la imagen de la perra de Samantha Wood ya tenía que estar lista. El próximo mes publicaríamos la revista.
Iugh. Vería su cara en cada puta esquina.
-La Sra. Van Gulick quiere ver el adelanto de la imagen del próximo mes…
-Vale, si, en 5 minutos se la llevo – sonreí sin muchas ganas.
La chica asintió y salió.
Desarrugue mi blusa y camine con la barbilla en alto hasta su oficina. Dorothea no estaba sola. Una rubia cabellera brillaba con el sol matutino que se asomaba por el gran ventanal que estaba detrás de mí jefa.
-¿Me llamaba señora? – pregunte anunciándome con los nudillos.
-Señora… - bufo Dorothea. –Pasa Luna – sonrió ligueramente. O eso me pareció. Las comisuras de su boca se curvaban hacia arriba. ¿Era eso una sonrisa?
-Gracias…
-¡Lunis! – chillo emocionada Samantha Woods.
-Hey… - fingí sonreír.
-Oh Dios, que emoción – dijo juntando las manos cerca de su pecho. –Sé que eres una gran fotógrafa…
-No hago milagros – murmure. Creo que nadie me escucho. Samantha se removía ansiosa en su silla.
Dorothea estiro su mano. Le tendí el sobre con las fotografías. En cada una de las fotografías, Samantha lucia asquerosamente sexy. Venga, soy mujer, pero una sabe cuándo una chica es hermosa. Y ella lo era.
-Siéntate Luna – cabeceo en dirección a una silla.
Espere un par de minutos hasta que finalmente Dorothea tendió una fotografía de Samantha con un top rojo. Como dije antes, ella lucia despampanante.
-Esta será la portada – dijo sin más.
Samanta chillo de alegría.
Agh, como odiaba a esta tipa.
-Si – asentí ignorando los vítores de Samantha. Parecía que nunca había estado en la portada de alguna otra revista. O quizá solo fingía estar emocionada. Dorothea decía que ella era la espía. Rubia y estúpida, no podía ser una espía. Simplemente era estúpida. Más claro ni el agua.
-Es todo, gracias Luna.
-De nada…
Me puse de pie y partí directo a mi oficina. No sé qué tenía Samantha, pero no me agradaba ni una pizca. Esa mujer era una espinilla en las nalgas. Así de simple. O quizá yo no le daba una oportunidad. Bien, tener a la hermana de Emily, Nicole, en la ciudad no era nada bueno. Ella era demasiado dulce y tierna, aunque no me extrañaría que tuviera un lado fiero y salvaje como Emily. Nicole siempre pensaba bien de las personas. Siempre. Nunca la había visto enojada, siempre tenía esa sonrisa en sus labios, y nunca paraba de reír. Quizá eso era lo que más se parecía a nosotras, que jamás parábamos de reír, aunque lo único diferente era que no pensábamos bien siempre de las personas.
Al menos la portada de Diciembre ya estaba lista. Y podía empezar a mentalizarme en ver en todos lados la celeste mirada de la tonta Woods. Tristan no tenía nada que ver con ella, ya me lo había más que confirmado. Pero algo no me terminaba de gustar. Había algo en ella que no encajaba. Algo…
-Si juntas más tus cejas se te hará solo una.
Levante la mirada. Era Chuck quien me regresaba la mirada desde la puerta de mi oficina. Cerré mi ordenador portátil. Dejaría de torturarme un rato, dejaría de encontrarle el truco a la perfecta imagen de esa rubia vacía.
-¿Qué haces aquí?
-Vine a robarte… - entro y cerró la puerta de mi oficina, se sentó en una de las sillas. –Pensándolo mejor… - se puso de pie y camino hacia mí. Se colocó detrás y abrió mi ordenador. Sentí su respiración rozar mis orejas. Hoy me había recogido el cabello en una coleta. Mis orejas, mi punto sensible, estaban descubiertas y vulnerables.
-Oh, ¿Y quién es esta belleza?
Una punzada de celos me erizo el vello de los brazos. Si, eran celos. Celos. Tense la mandíbula.
-La portada de Diciembre – respondí y cruce los brazos.
-Comprare ese número.
Chuck curioseo las fotografías de Samantha. Deteniéndose más de 10 segundos en cada una, e inclinándose sobre mi hombro para ver mejor.
-Las imprimiré para que te masturbes con ellas – rugí y me puse de pie dirigiéndome a la impresora.
-Perfecto – seguro que sonrió.
Y yo cerré los puños mientras cambiaba el papel fotográfico, por papel normal.
-Apuesto a que te saldrán pelos en las manos… - esta vez hasta yo misma me sonreí.
-Eso solo son mitos… - le restó importancia. –Nada de qué preocuparse.
-Ajá… - metí el papel a la impresora. –Solo mándalas a imprimir.
-Vale, gracias.
Me aferre al borde del mueble donde tenía la impresora. Quería salir y golpear a esa… No, quería golpear a Chuck. Bastardo idiota. Un momento… ¿Qué demonios me pasa?
La impresora comenzó a imprimir. Espere unos segundos antes de que la hoja saliera.
“No te enojes, solo bromeo. Tú eres deliciosamente más preciosa que esa rubia desabrida. Vamos a comer…”
Sonreí cuando termine de leer la hoja.
-¿Entonces? – Chuck estaba detrás de mí. De nuevo me erice. -¿Sigues enojada?
-Si… - confesé.
-¿Por qué? – me giro para verlo de frente. –Solo jugaba, no me gustan las rubias… Y lo sabes – agrego.
Sí, creo que lo sabía. Aunque una parte solo rugía. No recordaba nada de los gustos de Chuck. Baje la mirada. ¿Por qué me sentía así por Chuck?
-Dime… - pidió tomando mi barbilla. –Anda…
Trague. Cuando él me miraba de esa forma, no había escapatoria. Me confesaría. O haría otra cosa loca.
-Tengo hambre – cambie de tema con lo primero que se me ocurrió. Chuck sonrió.
-Vale – beso mi nariz y jalo de mí hasta la puerta.

Entramos al ascensor.
-¿Quién te dejo entrar?
-Tengo mis contactos – respondió con una sonrisa taimada.
Asentí.
De pronto se detuvo el ascensor.
-Venga ya, Chuck. No juegues – le dije dándole un golpe suave en el hombro.
-Yo no hice nada – defendió frunciendo el ceño.
-Te conozco, mosco – bromee y apreté el botón de la planta baja. El ascensor dio un brusco movimiento. -¡Dios! – jadee.
-Tranquila. Nos sacaran de aquí… - intento tranquilizarme. Pero nada podía tranquilizarme ahora, mi pulso latía descontrolado. Yo no era claustrofóbica. Aunque jamás me había quedado atrapada en un ascensor, por lo tanto no sabía si era o no.
-Ya, no pasa nada, Luns – acaricio mi rostro.
El ascensor dio otro brusco movimiento. Me abrace a Chuck. Él paso las manos por mi espalda.
-Shh, no pasara nada. ¿Traes agua?, tengo sed.
-¿Agua? – removí el contenido de mi bolso. -¡No traigo! – chille.
-Ya va, tranquila – tomo mi rostro. –No tienes miedo a los lugares pequeños – decía mirándome. Asentí. –Repítelo.
-No tengo miedo a los lugares pequeños… - rece con los ojos cerrados.
-Eso es… - Chuck pego su frente con la mía. Sentía su tibio aliento contra mis labios.
No sé si fue mi cordura o mi locura… Lo bese.
Tome su cuello una vez que él deslizo su lengua a la invasión de mis sentidos. Lo apreté contra mi cuerpo. Solo con él me sentía segura.
Chuck me pego a la pared, presionándome con su cuerpo.
Y si, fue cuando todo se fue al carajo. Fue como si las lenguas de la lujuria lamieran mi cuerpo. Encendiéndome. Provocándome.
Con las manos temblorosas intente quitarle la camisa a Chuck. Lo sentí sonreír contra mis mejillas cuando baje la vista para abrirle la camisa. Importándome un carajo los botones, algunos salieron volando cuando abrí de golpe cada extremo.
Lo mire a los ojos. Sus pupilas estaban dilatadas. Su boca estaba curvada en una sonrisa. Su barba me llamaba a acariciarla, a sentir mi piel contra su piel. Y así lo hice. Primero pase las manos por su pecho. Sus músculos se removían bajo mis manos. Su piel bronceada era deliciosa. Bese sus pectorales mordiendo sus pezones con fuerza. Chuck gruño, pero no se quejó. Al contrario, apretó la piel de mi cadera. Subió mi playera y recorrió mi espalda. Bajo de nuevo y apretó mi trasero para pegarme a su pelvis.
Estaba listo.
-¿Aquí? – pregunto con la voz ronca.
Si hablaba mi lado racional me detendría.
Asentí y me lance de nuevo a sus labios.
Sus manos se perdieron en la pretina de mi pantalón, hurgando y devorando mis deseos. Sus dedos jugaron con mi monte de venus y jadee cuando un dedo invadió mi centro. Estaba húmeda por él. Solo pensaba en él y mis bragas ya podían nadar. Todo era demasiado extraño, y me importaba un carajo la lógica de lo que sentía.
Chuck me tomo de la cadera y una de sus piernas me sostuvo en el aire. Lo abrace con las piernas mientras me retorcía con sus dedos robándome el aliento. Sus dedos eran lentos y certeros. No había necesidad de usar mapas ni guías de la ciudad con Chuck. Conocía exacto como provocarme. Como hacer que mi cabeza estallara en miles de pedazos. Y lo hacía tan bien, que no tarde en rogar por más. Otro dedo me invadió.
No pude responder, porque mi cuerpo temblaba. Orillándose al placer.
Chille de placer cuando froto mi botón lentamente.
No pude más. Grite.
Desfallecí en sus brazos, con el sudor perlando mi frente.
Chuck me sostuvo entre sus brazos hasta que se normalizo mi respiración.
-¿Cómo haces eso? – pregunte bajando una pierna para tocar el piso.
Dudaba que mis piernas me sostuvieran. Así que no me solté de sus hombros cuando mis dos pies estuvieron en tierra.
-¿Hacer qué? – pregunto sonriendo. Uno de sus dedos llego a su boca y lo chupo sin pudor.
Trague. Esa imagen era demasiado para mi atrofiado cerebro. Relamió sus labios y chupo otro dedo. Mi centro pidió a gritos ser complacido… de nuevo.
-Nada – acomode mi pantalón.
Chuck no despego sus ojos de mí. Sentía su mirada martillándome. Quemándome.
-¿Hay alguien? – una voz surgida de la nada me hizo dar un brinco.
Chuck soltó una carcajada.
-Si… Estamos bien.
-En un momento se restablecerá el servicio – dijo la voz.
-Bien… - Chuck abotono su camisa, o al menos los botones que seguían vivos.
Llegamos a la planta baja. Chuck tenía los dos últimos botones, los de su cuello, abiertos. Ya que el botón había volado a no sé dónde.
Tomo mi mano cuando estuvimos afuera y caminos a la calle paralela del edificio. Ahí estaba su motocicleta.
-¿Quieres una hamburguesa?
-Si… - tome el casco. Subí, y me abrace de Chuck.
Él arranco y surcamos las calles.
Bajamos en un local. El anuncio decía que era Bar-Restaurante.
Entramos. Chuck me guio a una mesa alejada de las del resto. No me queje. Yo lo había mordido. Mi mordida podía verse cerca de su hombro izquierdo.
-Dos hamburguesas con papas fritas y dos vasos grandes de soda – le dijo al mesero. –Aun me duele – comento mirando su hombro.
-Lo siento…
-No, que va. No lo sientes… - sonrió. Recargo su barbilla sobre su mano. Había subido el codo a la mesa. Me contemplaba a conciencia.
-¿Qué?
-Nada, solo que te ves sexy cuando te corres…
-¡Charles! – jadee dándole una patada debajo de la mesa. Chuck se inclinó a sobar su espinilla.
-Ouh. Salvaje… Así me gusta.


Intente no perderme en sus ojos mientras comíamos. Aunque él no ponía nada de su parte. Me hacia reír por cada mueca que hacía. Estuve al borde de ahogarme con la bebida cuando sus dedos rozaron mi muñeca. ¡Joder! Así una nunca podría comer en paz. Nunca.
-Y esa rubia… ¿te pone celosa?
-No – mentí. Ella sola no me ponía celosa. Lo que me ponía celosa era que Chuck se fijara en ella.
-Vamos, Luns… somos amigos.
Más que eso… Pensándolo mejor si, si éramos amigos. Quizá era lo único que Chuck podía ofrecerme, su amistad. Eso y sus dedos curiosos.
No. Venga Luna, tú eres más que carne por los pasillos.
-Si… ella es preciosa. Deberías de invitarla a salir un día – dije con las tripas gruñendo. El monstruo en mi gruñía.
Me miro contrariado.
-¿Invitarla a salir? – inquirió subiendo los codos a la mesa. -¿Quién eres tú y que hiciste con la Luna que estallaría en groserías por esa rubia hueca?
Evite sonreír. Esa Luna seguía aquí. Con ganas de arrancarle cada rubio cabello a esa tipa. Pero esa Luna no estaba lista. No estaba preparada para ser solo… amiga de Chuck. Joder.
-No seas bobo – hice un ademan con la mano como si espantara moscas. –Ella es muy linda… ¿O no? – fingí una sonrisa pecaminosa.
-Si tú lo dices – alzo ambas cejas y comió una papa frita.
-No solo lo digo yo. Toda la Editorial lo dice. Todo el mundo lo dice – con mis manos gesticule el mundo entero.
-Yo no soy todo el mundo. Y las rubias no son mi estilo… - sentencio.
-Serás homosexual – murmure mordaz y mordí mi hamburguesa.
-Sabes que no lo soy – dijo serio con intensidad en la mirada.
-Si… lo que tú digas – asentí.
-¿Qué sucede contigo? – ladeo su rostro.
-Nada. ¿Por qué piensas que sucede algo conmigo?
-Porque te pones a la defensiva tan… rápidamente que la cabeza me da vueltas. Tú no eres así – acuso. –A menos que algo te moleste. ¿Qué pasa?
-No pasa nada, Chuck. ¿Por qué piensas que pasa algo?
-Tienes… esa mirada.
-¿Cuál mirada?
-La mirada que es altiva. La que marca una distancia. Esa mirada – acuso. -¿Hice algo malo, te lastime?
-No, solo eres… demasiado bueno. No pasa nada, Chuck.
-¿Y eso es malo?
-Ya dije que no pasa nada… - comenzaba a cansarme de repetirlo.
Ni yo me lo creía, pero que más daba. Él y yo solo somos amigos. Solo amigos. Él lo dijo.
-Vale, vale… - alzo las manos rindiéndose. –Como digas, gruñona.
-Si…


Termine mi hamburguesa en silencio y evitando a toda costa las miradas y los roces de Chuck. Saque mi cajita metálica donde guardaba mi dinero, que era lo más parecido a una cigarrera. Voltee el contenido sobre la mesa, mis billetes estaban arrugados al fondo y las monedas estaban al principio. Conté mi dinero planchando con los dedos los billetes. A uno lo llene de kétchup y lo lamí. Chuck soltó una carcajada.
-¿Qué? – lo mire. ¡Mierda! Baje la mirada rápidamente y me concentre en el conteo de mi dinero.
-¿Estas contando tu dinero? – inquirió.
-Llamen a la prensa, ¡tenemos un genio aquí! – ironice sin mirarlo.
-Venga, yo invito… - tomo una de mis manos.
Me zafe de su agarre con más fuerza de la que necesitaba.
-Yo siempre pago la mitad de lo que consumimos, ¿recuerdas? – dije tendiéndole tres billetes de 10 y monedas que completaban 5 dólares.
-Luna… - tomo el dinero que le di en su puño y lo metió de nuevo a mi cajita.
-¡Hey! Me ha costado mucho plancharlo – chille molesta. Fingiendo molestia. El dinero acabaría así de cualquier forma.
-Luna… - se puso de pie.
No me agradaba que me mirara de esa forma. Como si me regañara. Solo así podía verme Jack. Y vamos, que Jack era demasiado tierno, aunque luciera como un vago asesino.
-¿Si? – tome mi cajita y me cruce mi bolso por el pecho. -¿Tomaras el dinero o lo tendré que enviar por correo a tu casa?
-Yo pagare y asunto terminado – sentencio y me arrebato de las manos mi cajita de dinero.
-P-pe-pero… - corrí tras él.
Caminaba a grandes zancadas. Y venga, que ya de por si era más pequeña que él. Tuve que saltar como gacela para alcanzarlo antes de que llegara a la caja.
Saco un par de billetes y dejo el cambio al mesero. El tipo era generoso. Bueno, a mí me hacían falta unas botas nuevas…
-Venga, te llevare a tu oficina… - tomo mi mano y me arrastro a la salida.
Con sus dedos entrelazados con los míos perdía el sentido. Cosa que no ocurría cuando me remolcaba a todos lados. Tal vez había sido una mala idea haberme acostado con mi mejor amigo.
Me detuve apenas salimos del local. Chuck me miro confundido. Sus cejas estaban en una línea. Y eso oscurecía sus ojos celestes.
-Puedo caminar… No está lejos. Nos vemos después, Chucky – brome como antes. Le di una palmada en su mejilla y me aleje de ahí.
Vamos, Lu. Él y tú son amigos. Tienen que ser amigos. No puedes arriesgarte a perder al mejor hombre de tu vida después de tu padre y hermano. No puedes.
No importaba cuantas veces me lo repitiera. Una parte quería correr a Chuck. Intentarlo.
No, no puedes. Son amigos. Él lo ha dicho.
-¡Luns!
-¿Qué pasa? – Chuck corrió hasta donde estaba. No era mucha distancia. Caminaba con lentitud siempre que me ponía a pensar. –Tu dinero…
-Gracias – tome la cigarrera y la guarde en mi bolso. –Nos vemos después – sonreí.
Chuck asintió.
-Te cuidas.
-Seguro, tú también. Gracias por la comida…
-De nada – miro el piso y después se fue.
Sí. Nada mejor que volver a ser amigos. Aunque por dentro deseara… No, eso no importaba ahora. Seriamos amigos. Eternos amigos.

3 comentarios:

Ada Cullen dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaa! siiiiiiii Diooos con respeto d ela que se apropio de Chuck pero FUCK ME BABY!! OHHHHH RRRRRR!! JE¡BUSSSSSS!!! ME MATASTEEE MI BEU Y LUNA SIENTE ALGO MAS QUE SIMPLE AMOR DE MEJOR AMIGO AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA COOL. ME ENCNATA YA VEREMOS QUE SUCEDE CON ESTOS DOS EN VERDAD CHUCK ME CAE MEJOR QEU TRIS, DEJMOS QUE TRIS SE LIGUE A LA HERMA DE EM

Ale!! cRaZy StAr!! xD dijo...

-Puedo caminar… No está lejos. Nos vemos después, Chucky – brome como antes. Le di una palmada en su mejilla y me aleje de ahí.
Vamos, Lu. Él y tú son amigos. Tienen que ser amigos. No puedes arriesgarte a perder al mejor hombre de tu vida después de tu padre y hermano. No puedes.
No importaba cuantas veces me lo repitiera. Una parte quería correr a Chuck. Intentarlo.
No, no puedes. Son amigos. Él lo ha dicho.
La amoo Amo a Luna la historia!!!! Mis dioses!!! Maldita Delicia Deliciosa!!! Nose que hare cuando se acabe esto... esque esta tan jodidamente buenooo me enamore de la historia la amo mi Beu escribes genial, super me haces sentir, me hacer reir! me haces llorar y me haces tener una sonrisa pecaminosa!!! Gracias por compartir este don que tienes amor!! Esa luna la amooo es un perver como su amiga la Rens... me pregunto a quienes se pareceran xD cof cof!! xD Y ya va a ser su cumple!! oh mis dioses!!! que emocion!!! xD ese dia aaa Escorpion sin duda verdad?? :D Quiero el proximo capi!! Pobre Chucky u.u pero asi es el amor... hay veces en las que no funciona y dejarlo asi... y dios Odio a la puta samantha xD jajajaja Te amooo mi Beu Ribe!! Con todo mi Jodido Corazon!!! <3<3

VioletaHerondale dijo...

Yo por algo lo amo! Oh si que lo amo :3 Chuck!!

Las chicas del Té de Lemmon

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