octubre 08, 2010

Maldita delicia. Capitulo II

Hola, lectoras de tea Party. Como cada viernes, es un placer y un honor :P subir un capitulo más de Maldita delicia.
Esta vez las chicas se la pasaron bien en el Centro, pero poco a poco las cosas se les complicaran, ya veran. No es facil decidirse entre tanto muchachon. Yo que soy la que las manipulo aun no se como terminara esta aventura XD
Gracias por pasarse por el blog y gracias a las que comentan, en serio que sus comentarios me levantan los animos. De cualquier forma, esta historia me apasiona. Sin más por el momento, disfruten de este capitulo, nos andamos leyendo :)

2. Rock with you all night
Jennifer Lamb

Entramos al bar. Por fin Emily había llegado, Luna y Renata habían dicho que la esperáramos, no querían entrar al bar sin ella.

Ya adentro, encontramos una mesa cerca del escenario, esa noche se presentaría una banda de rock y Renata quería estar al frente, como buena fan de la música. Luna no objeto y se sentaron juntas como siempre, entendiéndose en un lenguaje mudo.

Emily tenía esa mirada que conocía a la perfección.
-Tuviste acción, ¿no es cierto? – susurre. Ella asintió.
-¡Lo sabia!- grite sin poder aguantarme.
-¿Qué pasa? – volteo a vernos Luna, a ella no se le escapaba una, era curiosa como un gato.
-La curiosidad mato al gato – contesto Emily.

Minutos después llego la primera ronda de alcohol. Luna bebía sonriente de su botella verde de cerveza, Renata un Martini de cereza, Emily un Whisky en las rocas y por mi parte un Martini seco.
La noche transcurría como todas. Las cuatro parloteábamos lujuriosas cuando algún chico pasaba frente a nosotras. Entonces Rosty llego.
-Hola, lo siento, tuve mucho trabajo en el gimnasio – se disculpo. -¿Puedo sentarme? – miro a los tres pares de ojos que lo observaban entre sorprendidas y confundidas.
-Chicas, él es Rosty, lo conocía al salir de la cafetería – explique a sus miradas de signo de interrogación, Emily me dio una patadita por debajo de la mesa.
-Anda, siéntate Rosty… ¿y dinos… a que te dedicas? – cuestiono Emily.
-Gracias… mmm… - la miro.
-Ah, soy Emily, aquella morena con mirada perdida es Luna y la de los ojos de loca es Renata.
-Oh, mucho gusto chicas – Rosty sonrío por la presentación de Emily. –Tengo un gimnasio detrás del edificio dorado de Manhattan.
-Wow, ¿aceptas chicas? – de inmediato pregunto Emi.
-Claro, cuando gusten ir, tendrán un descuento especial. Casi no van chicas.
-Perfecto… - Emi, bebió de su vaso.

Emily le hizo tantas preguntas a Rosty que parecía un sospechoso de robo o algo. Para mi sorpresa Rosty las contesto todas sin chistar ni dudar. Al término de la quinta ronda de bebidas, Emily se escurrió con Dorian, que había llegado sorpresivamente. Si ajá y yo nací ayer. Sabia a la perfección que él y Emily tenían sus encuentros. Renata y Luna brincoteaban contentas, coreando las canciones de la banda invitada. Su hermano había llegado y bailaba junto a su pequeña Luna. Reni babeaba por el amigo de Jack, un chico de ojos azules eléctricos que nada tenían que envidiarle los ojos de cachorrito de Rosty. La verdad era que me comería a Rosty ya mismo.

-¿Quieres ir a otro lugar? – Pregunto Rosty sonriendo tan calientemente que me moje al instante.

“Mi cama…”

Salimos juntos de bar, después de que me despidiera de mis amigas, que ahora tenían un rubor en sus mejillas. Luna brincoteaba alborotando las ondas de su cabello oscuro; Reni besuqueaba a Lex en algún rincón de bar. Jack prometió llevar a las chicas a casa, si es que Lex no se le adelantaba en llevar a Reni a su casa.

Rosty me ayudo a subir a su camioneta negra 4x4.
-¿A dónde te gustaría ir?
-A tu casa - le dije. Por extraño que parezca, me daba la sensación de confianza ciega.
-Ok – un poco de música rock, como Kansas y esas cosas adornaron el silencio. Rosty tomo mi mano ayudándome a bajar de la monstruosidad de auto que tenia.
Vivía en los suburbios de Brooklyn, era un lugar lindo.

Sentados en su sala, trajo un par de bebidas más. Platicamos de esto y aquello, Rosty siempre logro sacar una sonrisa y una carcajada de mi boca.
-Así que… ¿a que te dedicas?
-¿En serio hablaremos de eso? – pregunte alzando una ceja.
Rió apenado y alzo los hombros.
-Bueno, trabajo en una sexshop y soy mesera los fines de semana en un bar.
-Oh… una Sexshop… - silbó. Cambio su lugar cerca de la pantalla de plasma y se sentó a mi lado, se acerco a besar mi cuello, dejando en la mesa de centro su cerveza.
-¿Sabes? Desde que te vi en la acera discutiendo con ese imbésil, quería tocar y comprobar que tu piel era suave – susurro en mi cuello.
-¿Ajá? – gemí.

Alce la mirada al techo. Recargue mi espalda en el sofá mientras él me besaba lentamente, desquiciándome aun más. Bajo sus manos por el contorno de mi cuerpo. Incitándome con besos aquí y allá. Se acomodo entre mis piernas. Yo vestía unos jeans de piel muy pegados a mi cuerpo y una playera blanca, Rosty no tardo en deshacerse de mi ropa, dejándome en ropa interior. Justo estaba usando el regalo de Emily, unas bragas y un sostén de la colección de Armani.
-Estas para comerte, Jen… - dijo besando el valle de mis senos.
-Lo mismo digo – le dije paseando mis manos por su espalda, bajo mis manos se retorcían esos músculos bien tonificados y deliciosos. –Desnúdate…

Casi sonó como una orden.

Él sonrío, se puso de pie aun entre mis piernas e hizo lo que pedí. Saco su playera por arriba de su cabeza, desabotonaba sus jeans, cuando se detuvo.
-¿Qué pasa? – pregunte mordiendo mis labios, su pecho desnudo y bronceado me cortaba el aliento, tenia un tatuaje en su cadera izquierda y otro en su brazo derecho por arriba del codo.
-¿Quieres ayudarme? – estiro sus manos tomando las mías.
Llevo mis manos a los botones de su pantalón.
-Me encantaría.
Termine por sacarle los pantalones y quedo en boxer, que se tensaba bajo la carne erecta de su entrepierna. Lo mire hambrienta, su respiración estaba agitada y yo solo podía pensar en una cosa: tenerlo entre mis piernas toda la noche.

No se como fue, pero en un abrir y cerrar de ojos estábamos en su habitación en el primer piso de donde vivía. Me sacaba suspiros, jadeos y gritos. Se movía tremendamente bien sobre mi cuerpo. Y cuando fue mi turno de estar arriba, masajeo mis senos y mi cuerpo como un genio. Mi cabello formaba una cortina alrededor nuestro. Rosty murmuraba cosas como “Sigue, sigue”, “Oh, si, si… así”, gruñía como un animal salvaje y eso me enchinaba la piel. No había tenido sexo desde… no se cuanto tiempo. Esta bien… diré la verdad, desde hace unas semanas.

Rosty era… era punto y aparte. Se que comparar esta mal, pero Rosty era mucho mejor amante que el cretino que tenia por novio. Carter simplemente se descargaba en mí, no disfrutaba como ahora me estaba haciendo disfrutar la lengua juguetona de Rosty, situada ahí, entre mis piernas.
-Mmm… te dije que te comería – ronroneo.
-Sigue… - apreté la almohada.

Su lengua se movía en círculos sobre mi botón ardiente, que palpitaba con el mismo ritmo que bombeaban sus dedos en mi cuerpo. Jamás imagine sentir tantas oleadas de placer en una sola noche. Rosty movía mi mundo.


**
Jack Phellan

Vaya… jamás pensé que diría esto, pero mi hermana estaba totalmente perdida en alcohol. Decía cosas que me daban mucha risa, tales como: “Ay Jackie, en verdad que te extraño. Como cuando cuidabas de mi en el Jardín de Niños y le pegabas a los mocosos que se burlaban de mis ojos de gato”, no lograba entender como es que decía tantas palabras juntas y a la vez sin hipar o algo por el estilo. Sin duda mi hermana era todo un caso sin resolver para la Ciencia.

-Hey, Lu… Vamos a casa – le dije acariciando su nuca. Tenía la cabeza sobre la mesa y murmuraba cosas sin sentido.
-No… Quiero esperar a mi Rens – dijo y cerró los ojos con fuerza.
-Anda, ella ya se fue con Lex. Se despidió de ti, ¿no lo recuerdas?

Sino lo recordaba ahora si estaba averiada. La levante entre mis brazos y salimos del bar, ella me abrazo el cuello con sus bracillos.
-Te amo, Jack – susurro antes de quedarse totalmente dormida.
-Yo también, hermanita – bese su cabello.
Esas ondas oscuras en vez de tener su típico olor a chocolate, ahora olían a humo de cigarro y cerveza. No era un buen aroma para una chica como Luna.

La lleve a su pequeño departamento. Subimos por las escaleras. Bueno, subí yo, ya que Luna aun dormía entre mis brazos.

-Descansa, Lunática – la tendí en su cama y espere a que hiciera algún ruido o movimiento, no fue así. Solo suspiro. Y dijo algo que no entendí, pero sonó como el nombre de alguien, algo con jota.

Por la mañana iba a estar como un monstruo.



Y así fue. Por la mañana despertó con los ojos rojos y el cabello despeinado.
-Buenos días, borracha – le dije desde el marco de la puerta con un café en las manos.
-Habla bajito… - se llevo las manos a la cabeza.
-Estoy hablando bajito, lista. Tomate esto y date un baño, apestas – deje la taza de café humeante en el buró de su recamara.
-¡Hey! ¿Dónde esta Renata?
-Con Lex, supongo… -alce los hombros. -¡Ah! Llamo tu jefa, te quiere en la oficina a las 3 de la tarde… así que mejor te apuras porque pasa del medio día, Lu…
-¡¿Qué?! ¿Por qué no me despertaste más temprano, cretino? – se puso de pie como de rayo y corrió al cuarto de baño que tenia dentro de su habitación, cerro de un portazo, a los pocos segundos escuche que caía el agua de su regadera.
-Bueno, no sabia que llamaría la bruja del este – grite para que me escuchara por encima del repiqueteo del agua y sus gritos histéricos.

Salio en 5 minutos, tiempo record. Luna, tardaba al menos media hora en darse un baño decente, como ella le llamaba. Se tumbaba 20 minutos en su tina y bebía una botella de cerveza mientras el agua se enfriaba o sus dedos se convertían en pasitas.


-¡Maldición! Sino llego a tiempo me corren – salio de baño envuelta en su bata de toalla, era una replica exacta de la que usaba la Nana Fran Fine al desayunar con su jefe. Solo que a ella le lucia extremadamente graciosa. En realidad también a la Nana.

Prácticamente la resaca se le había pasado. Nada como una jefa insufrible para un bajón de resaca. Lo tendré en mente.

-Hey, Lu… - No me escuchaba.

Regreso a su baño con un montón de ropa y salio vestida al cabo de unos minutos. Nunca entenderé a las mujeres, ¿Cómo es que en menos de cinco minutos podían estar listas y aun así hacernos esperar más de una hora?

-¡Hey, Lu! – grite de nuevo sin respuesta de su parte.

Mi hermana guardaba un par de cosas en un maletín, donde llevaba su cámara fotográfica. Se maquillo en un tris-tras.

-Listo, me voy… hay comida que me trajo Renata en la nevera. Come si lo deseas, cierras la puerta si es que te vas y no contestes mi teléfono, ¿oíste? – me señalo.
-Si mamá… - voltee los ojos.

A diferencia de la mayoría de sus amigas que cocinaban su propia comida, ella era alimentada milagrosamente por Renata. Que cocina perfectamente y yo estaría encantado de devorar el espagueti a la boloñesa que descansaba en una de las repisas de la nevera, llamándome para devorarlo con una copa del vino tinto que mi hermana guardaba celosamente en su alacena.

-No estoy jugando, Jack… - dijo seria.

Tenia la mala costumbre de contestar su teléfono y siempre era cuando alguna de sus aventurillas le llamaban, pensaban que era su novio o algo por el estilo y terminaba arruinando sus salidas de fin de semana. No era mi intención sabotear sus citas, era mi naturaleza estar en el momento y lugar indicados, solo para salvar a mi hermana de algún patán de supermercado. Era mi deber como hermano estar al tanto de mi hermana, cuidarla y apoyarla aunque fuese una loca.

-Yo tampoco, Lu… Anda te llevo.
-No, tomare…
-Luna, no empieces de necia… de cualquier forma ya me iba – tome las llaves de mi camioneta y bajamos juntos hasta la calle.

Afortunadamente Luna no vivía en el último piso del edificio, vivía en el primer piso. Subió apurada a la camioneta y con sus gritos de “Anda, anda, llegare tarde” y yo con mis replicas de “Apenas son las dos de la tarde”, llegamos al lugar donde trabajaba.

-Gracias, Jack. Nos vemos después, ¿vale? Si Rens pregunta por mi…
-Si, si. Estas en tu oficina y que no haga más preguntas. Ya lo se – alborote su cabello.

Se despidió con la mano una vez que bajo y después corrió para entrar al edificio. Su jefa era una bruja, aunque… Luna, no podía quejarse, hacia lo que le gustaba y además recibía un buen salario por tomarle fotografías a las anoréxicas de las pasarelas.

Esperaba que mi hermana tuviera un buen día después de la resaca que le esperaba al estar descansando en casa al término de un día en el Infierno.



**
Renata Cotty

¡Oh Lex!

No podía pensar en nada más que no fuera Lex, su cuerpo desnudo estaba cubierto hasta la cadera por mis sabanas de algodón lilas, esa imagen me acompañaría a la muerte. Una muerte asquerosamente placentera.

Lex sabía hacer de todo, tocar la guitarra como un Dios, besar como un genio, acariciarme como un maldito sabio y se movía en la cama como un maldito experto. Nada en estos momentos podía quitarme la sonrisa estúpida de la cara. Nada ni nadie.

Lex se removió en mi cama y la sabana le descubrió parte de su pierna. Mi respiración se agito. Mordí mi labio inferior y recordé como es que habíamos terminado así, desnudos y cansados en mi cama, con la luna de testigo.

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-Creo que Luna se esta divirtiendo – comento Lex con una sonrisa picara.-Eso parece – voltee a ver a mi amiga que bailaba con Jack.
-¿Y si… nos largamos de aquí? – tomo mi mano y sonrío aun más pícaramente, en una clara muestra de insinuación.
-Vale – lo jale y me despedí de mi amiga, que solo asintió aun entre brincos y me deseo una linda noche.
No se imaginaria que noche tendría con Lex entre mis piernas.

Salimos del bar y tomamos un taxi a mi casa, dijo no llevar auto porque Jack lo había llevado después de salir del taller.

Ya a la puerta de mi departamento, me aventó a una pared del pasillo y me beso dejándome sin aire en un segundo, su beso estaba cargado de exigencias y pasión y me dejo completamente húmeda cuando se despego de mí.

Abrí con las manos temblorosas la puerta y entramos, él se encargo de cerrar con seguros mi departamento y después me aventó a un sofá, donde se dispuso a desvestirme, se deleito con mi cuerpo, besando mis pechos y mi estomago.

No podía creer lo que estaba pasando, Lex por fin seria mío. Solo mío. Al menos por esta noche.
-Mi cama – logre decir entre jadeos.

Me cargo y yo enrede mis piernas en su cadera, desabroche su camisa por el camino y lamí su cuello dando una última mordida a su oído antes de aterrizar en mi cama con él encima.
-Siempre te soñé así… - decía mientras bajaba por mi estomago hasta mi vientre y olfateaba mi centro arrancándome las bragas.

Lo que sucedió después puedo decirlo en pocas palabras, -porque si lo recuerdo de nuevo seguro jadeare como hace unos minutos y tendré que despertar a Lex para que me haga gritar como loca-, las palabras correctas serian: Jodidamente excitante y placentero que mis piernas tiemblan de nuevo tan solo de verlo tumbado a mi lado.

Después de un rato en que me perdí en mis más perversos pensamientos, en donde solo miraba con una sonrisa estúpida a Lex, decidí dormirme. Pasaban de las 4 de la mañana.
Cerré los ojos y me recosté. Lex se removió una vez más. Se giro para mirarme y sonrío.
-Hola…
-Hola – logre contestar, baje la mirada fugazmente a su desnudes y me sonroje.
Espero que él no lo haya notado.
Se acerco a mí y me movió hasta su pecho, donde pude olfatear su masculino aroma. No sé con exactitud a que olía, pero era delicioso. Olía a hombre, pero no a sudor. Era fresco y embriagante. Mi chico.

Recargue mi cabeza en su musculoso pecho de tableta de chocolate, él acaricio con la punta de sus dedos mi espalda. Cerré mis ojos una vez más y por fin quede dormida.



**
Luna Phellan

Ahora si que recibiría un gran regaño por parte de mi jefa. Dorothea Van Gulick era una renombrada ex modelo. La señora tenia presencia, gran porte y apuesto a que era hermosa cuando joven, ya que ahora a sus casi 55 años era una mujer elegante e inteligente.

Las puertas del ascensor se abrieron y logre salir del pequeño espacio entre empujones y quejas por llevar una enorme maleta y mi bolso.

-Corre, la Señora Van Gulick aun no llega… - susurro una colega del trabajo, que no recuerdo su nombre porque siempre estaba metida detrás de su escritorio, haciendo todo lo que su jefa le pedía. Todo.

Entre al estudio de fotografía.
-Tarde, Phellan – escuche la voz dominante de mi jefa a mis espaldas, al parecer su asistente se había equivocado respecto a su llegada.
Gire con mi cámara en las manos. La señora Van Gulick estaba sentada en una de las sillas de director, con un café en las manos.
-Lo sient…
-A trabajar, las modelos ya están listas – dijo y meneo la mano apurándome en mi trabajo.

Asentí erróneamente y agilice la calibración de los lentes y el tripie si es que era necesario. Me tome el cabello en una coleta detrás de mi nuca.

Con más nervios de los necesarios comencé la sesión de fotos. Ya lo había hecho con anterioridad, pero casi nunca estaba mi jefa para mirar mi trabajo. Solo le pedía a todos los santos que no me corrieran de mi trabajo, con una sesión de fotos ganaba al menos unos mil dólares. Y si eran buenas, podíamos volver a hacerlo. Era buena en mi trabajo. Aunque la señora Van Gulick no lo aceptara con palabras, sabía que era buena y tarde que temprano lo aceptaría. Y cuando llegara ese momento, no importaría que llegara 5 minutos después de la hora, me podría dar el lujo de ser impuntual y aun así seria adorada por todos…

Pero hasta que ese momento no llegara, tenía que ser la esclava de una bruja. De la bruja más conocida en el mundo de la moda. De la bruja que me catapultara al estrellato… o eso era lo que esperaba.

-Listo – Escuche decir a la señora Van Gulick al termino de la sesión fotográfica, después camino con toda elegancia hacia la puerta del estudio, - Phellan, en mi oficina en 5 minutos – dicho esto salio.

Me quede sin aliento. Termine por levantar mis cosas y emprendí el camino a su oficina. El trayecto no era largo, pero sentí como si mis piernas pesaran, como si caminara por el pasillo de The Shining.

Iba tan metida en mis pensamientos miserables que choque contra algo…

-Oh, lo siento, lo siento… - alce la mirada y creo que perdí el aliento.
-Descuida, no te vi – dijo con una voz ronca y masculina. Sonrío y me ayudo a levantar mis carpetas. Sus ojos pardos elevaron el ritmo al corazón.

-Hey, Luna… - susurro Lizi, ah si, Lizi, la asistente de Dorothea Van Gulick. –Te espera la Sra. Van Gulick en su oficina.

Tomo mi codo y me alejo del adonis.

-Pasa Sol… - agito la mano la Sra. Van Gulick.
-Luna…
-Lo que sea. Dime… ¿crees que haces un buen trabajo?

¿Qué? ¿Era una pregunta retórica o qué? La mire a los ojos, esos ojos azules que me aterraban.

-Yo…
-Solo responde si o no – dijo subiendo los codos a su escritorio. Donde tenía mis fotografías.
-Me esmero para que sea excelente… - dije segura.
-Hmmm… mi hijo piensa que eres más que excelente. Y confío en él… - se puso de pie y rodeo su escritorio. Se recargo en él y miro de nuevo mis fotografías. –Eres una chica muy… explosiva. Me gusta eso de ti…

¿Qué? Ahora me decía que le agradaba… ¡Dios! Estaba soñando seguro que si. Primero el bajón de resaca, el chico guapo en el pasillo y ahora esto. En cualquier momento le saldrían garras a mi jefa y me comería, mostraría mi corazón a todos en la planta y después me moriría desangrada… ¡Luna, deja de ver películas de terror!

-Luna, quiero que trabajes de planta conmigo, quiero que seas mi fotógrafa – sus palabras apenas logre escucharlas. Mi corazón bombeaba en mis oídos.

Mi sueño se había hecho realidad. Mi gran pasó a ser famosa.

-Si, si, me encantaría – casi grite.

Estaba eufórica. No cabía en mí de felicidad. Esto tenía que celebrarlo, tenía que hacer una reunión urgente con mis amigas y gritarle al mundo mi gran pasó.

-Que pase, Elizabeth… - apretó un botón en su teléfono de escritorio, dándole la orden a Lizi.

Un chico guapísimo entro a la oficina.
-Luna, él es Tristan, mi hijo… Tris, ella es Luna Phellan.

¿Logre respirar después de eso? No se. Solo recuerdo su mirada asustada y después un grito “¡Una ambulancia maldita sea!”

Lo segundo que recuerdo fue la cara de susto de Jack…


**
Emily Wildest

Que noche, pero que noche. Sabía que seria una linda noche. Dorian dormía sobre mi pecho, su barba de días hacia cosquillas sobre mi piel. De cómo llego al Centro, poco me importaba. Esta noche había sido salvaje y llena de gritos.

Un sonido que reconocí como mi celular termino por despertarnos.

-¿Diga?– conteste molesta. Sentimiento que pronto desapareció, fue transformado en lujuria al ver a Dorian andar desnudo por mi recamara. La luz del día le daba en todo su perfecto cuerpo.
-Con la señorita Wildest – decía una voz al otro lado.
-Si soy ella. ¿Qué sucede?
-Somos del hospital… la señorita Phellan, tiene este número para emergencias.

Me puse de pie de un brinco. Me vestí conforme la voz me decía que hospital era. Dorian se ofreció a llevarme. Por el camino, Jack su hermano me llamo, dijo que él ya estaba en el hospital que Luna estaba bien, que solo fue un desmayo.
Cosas como esas no le pasaban a mi Luna. Algo debía estar mal.

Corrí hasta recepción y ahí vi a Renata con cara de zombie, así como a Jennifer. Jack su hermano daba vueltas nervioso. También estaba su jefa, Dorothea Van Gulick y otro tipo que no reconocí. Pero joder que estaba guapísimo.

-¡Jack! – grite.
-Oh, Emily, que bueno que están todas aquí… ahora díganme, ¿Qué demonios le pasa a mi hermana? – exigió.
-¿Qué? A Luna no le pasa nada… o al menos no sabemos de algo que le pase – defendió Renata. –Esto nos tiene igual de sorprendidos, Jack.
-En la mañana ella estaba perfectamente, fue hasta que llego al trabajo que se puso así… en la vida Luna se había desmayado –su voz era de reproche.
-Jack, escúchame. Entiendo que sientas que te ocultamos cosas, pero debes creernos. Luna esta perfectamente…
-Creo que soy la culpable de lo que le sucedió a la señorita Phellan – su jefa se puso de pie y nos encaro.
-¿Si? Pues dígame, desde que trabaja mi hermana para usted, no hace más que explotarla. Ahora mi hermana tuvo un desmayo, todo gracias a usted. ¡No crea que dejare que mi hermana pase por esto cada que a usted se le pega la gana de llamarla y hace que corra como loca y con miedo a su estúpida revista de mierda! – grito Jack. Dorothea espero y lo miro a los ojos.
-Escúchame jovencito… - detuvo al joven que estaba sentado al lado de ella. Se veía dispuesto a romperle la cara a Jack. –Explote a tu hermana, como dices, porque quería que ella me demostrara que merece el puesto por el que pelean miles de fotógrafos. Le di un lugar en mi empresa. Se que ella no lo desaprovechara, quizá la sorpresa de saberlo le provoco el desmayo. A cualquiera le pasaría algo así.
-¡¿Luna consiguió ser su fotógrafa?! – gritamos las tres al unísono.
Jack nos miro extrañado.
-Luna lucho por ese puesto desde hace más de un año, Jack. Una noticia así desmaya a cualquiera – explico Jennifer.


La señora Van Gulick se despidió, con una noticia más: Una fiesta para anunciar a Luna formalmente al mundo de la moda, que se llevaría a cabo ese mismo sábado por la noche, en el Hotel Palace.

Entramos los cuatro a la habitación de Luna, donde ella dormía. Obvio no logramos quedarnos en silencio y gritamos como locas apenas cerramos la puerta. Luna se sobresalto.

-¡Lograste el puesto!
-¡Cualquiera se desmayaría!
-¡Me diste un susto de muerte! – eso fue lo más coherente, por parte de su hermano.

El desmayo solo fue eso, un desmayo. Luna estaba más que bien.

Nos despedimos de Luna en su departamento. Donde una vez más Jack nos reprendió. “Si algo le pasa a mi hermana, quiero que me lo digan ¿oyeron?” y todas al unísono contestamos “Si Jackson”.

Renata que se quedo en el departamento de Luna, mientras que Jennifer y yo regresamos a nuestras casas, listas para la fiesta de bienvenida de Luna Phellan a la revista de Dorothea Van Gulick: Spotlight.

6 comentarios:

Ale!! cRaZy StAr!! xD dijo...

Beu!!! mi dios amore!!! Me tienes asi =O Mi dios me ha encantado, fascinado, amo el capitulo, me lo leo y lo releo, me encanta esa forma de atrapar cada detalle y emocion asi como sentimiento de los personajes y de las situaciones!! Ahora puedo decir que no soy la unica loka que besa a los extraños y desconocidos de un dia xD jajaja y dios mio!!!! Lex!! dios dioses!!!
Ame esta linea
-Lex sabía hacer de todo, tocar la guitarra como un Dios, besar como un genio, acariciarme como un maldito sabio y se movía en la cama como un maldito experto. Nada en estos momentos podía quitarme la sonrisa estúpida de la cara. Nada ni nadie-
Se de esa sonrisa xD :3 De hecho ahora mismo luzco una jajajaja quiero mas!!! por fa!!!! me dejas asi!! o.O pobre de mi Luna!!! tanto estress y luego un par de ojos pardos!! me hubiera desmayado tambien io xP dios ella sera mi cuñada tambien su hermano es una mezcla increible!!! Amo esta historia mi Beu mi Tua mi media naranja en verdad que la amooo!!!! Te amoooo amore amore mio de io de mi misma!!! Escribes!! esplendido, maravilloso!! es mi desestreson xD
Aplausos Bravo!!!!

Espero el siguiente U_U no tardes que muero por leer mas!!! =D

Te amoooo
Besos!!

Xau!!
Suerte!!!

Ada Cullen dijo...

OHHH MORIIIIS CASI ME DA UN COLAPSOOO JAJAJ TIENES A LOS MEJORES CHICOS DE LA VIDA... DORIAN ES MIOOO!!!! Y LAS CHICAS QSI QUE SE SABNE DIVERTIR DIOOOOS MUY BUENO TODO LEX , DORRIAN ROSTY HASTA JACKSO EL PUESTO DE LUNATICA Y EL SUSTOOO VAYA ESTAS CHICA NOS DARAN MUCHO DE QUE HABLAR GRACIAS MORIS

Anónimo dijo...

Ohh por dios MC Beu jajjajja porq y como describes a esos hombres q solo a parecen en sueño ajja estoy fascianda con ROxty ajjaja q gran imaginacion perversa aajajaj o a caso será un relato de la realidad ajja pero bueno está genial!! sigue escribiendo asi y ayudandome a desarrollar mi imaginacion jajajaj felicidades!!
ATte: SD jajaaj

Teles dijo...

Madre mía Rosty! Madre mía Lex! Madre mía Jack! Mare mía Tristán!
Madre mía del amor hermoso!!!! Muero Beuuuuu!!!
Y la bata!! Diossss!! Me encantan las imágenes con las que ilustras la historia!!! Ese pasillo! wow!!!
Y ganó el puesto!!!!
Sigo con el siguiente capi!
Un beso
T.

VioletaHerondale dijo...

No puedo evitarlo LA ODIO ella lo tiene! maldita sea pero tampoco puedo evitar morir con eso.

Lex sabía hacer de todo, tocar la guitarra como un Dios, besar como un genio, acariciarme como un maldito sabio

LO QUIERO! es una orden Beu! xD tss ok no pero si LO QUIERO

jajaja fue por el adonis ese que se nos desmayó la Lu xD pues quien no caray! Mañana te seguirán llegando correitos xD te loveo mi Beu

Violet dijo...

estaas chcias si que saben divertirse!!!! me dio caloorrr!!
y Luna que bien con su nuevo puesto...

Las chicas del Té de Lemmon

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