abril 24, 2011

Maldita delicia, segunda temporada. Capitulo II


Buen domingo, chicas. No pude subir capi el viernes, como es debido. No estuve con la facilidad del Internet en mis manos. Pero les traigo el segundo capitulo de MD2. Espero que lo disfruten mucho y que dejen sus comentarios como siempre. Por cierto, ¿que tal estuvieron sus vacaciones? Las mías hubieran estado perfectas, pero le falto mi Cricri ♥ Así que entre que medio leía y escribía y extrañando mucho a mi Cricri, así estuvieron las mías. Claro, descansando y levantándome después del medio día, a eso de las 2 de la tarde XD Si, porque yo no madrugo nadita XD je.
Cuidence muchote, y nos estamos leyendo :) Enjoy!



2. El regalo de la verdad



Emily Wildest


A un día del cumpleaños de Jennifer todas estábamos apuradísimas buscando, como siempre, de último minuto el disfraz. Luna quería ser Gatubela, pero después de ver el horrible disfraz de látex quedo asqueada.
-¡No me podre el horrible disfraz de Halle Berry! Es la peor película de la historia, al menos por su vestuario… - decía mientras caminábamos por las calles de Nueva York.
Renata aun no se decidía. Iba muy callada.
-¿Pasa algo, Rens? – pregunte mientras esperábamos a que el semáforo nos dejara cruzar la calle.
-Nada… - respondió.
-Ella quiere ir como el Sombrerero loco – Luna interrumpió.
-¿Oh si? – Rens sonrió a Luna y asintió.
Cruzamos la calle, ya que Luna se sabía de memoria la sincronización de los semáforos. Caminamos un par de calles más, entonces mi teléfono móvil sonó. Las chicas se detuvieron a mirar una tienda de artículos deportivos.
-Jenn… Hola…
-¿Ya compraron sus disfraces?
-¿Cómo es que tu…?
-Venga, no saben guardar un secreto – acuso con diversión.
-Se suponía que era una sorpresa… Rosty te lo dijo.
-No puso mucha resistencia – dijo con picardía.
-Eres una perversa…
-Lo aprendí de la mejor.
-Ok, no puedo objetar eso… Y no, no los hemos comprado…
-Bueno, pues no lo hagan…
-¿Por qué? ¿Acaso no quieres fiesta no sorpresa? – pregunte con tristeza.
-No dije eso, solo dije que no compraran nada. Vengan a mi casa, las espero… - colgó.
Regrese al lado de Luna y Rens, ellas reían como locas frente a uno de los aparadores.
-Jennifer nos quiere ver en su departamento – informe. –Ya sabe lo de su fiesta…
-Rosty le dijo – se apresuro a decir Luna.
-Si… Seguramente fue él – secundo Rens.
-Como sea, vamos a su departamento…
Caminamos a mi camioneta. Renata al frente, a Luna le gustaba ir en la parte de atrás.
-No manejo como posesa, Luna – comente, tomando la calle principal para dirigirme a casa de Jennifer.
-Lo sé, pero me gusta ir atrás – sonrió.
Pronto estábamos aparcando la camioneta en una calle paralela al edificio donde vivía Jennifer. Luna bajo y tomo su bolso, Renata se colgó de su brazo y ambas caminaron frente a mí riendo como locas.
-Luna… - mi amiga volteo.
-Dime – sonrió.
-¿Sabes que es lo que nos mostrara Jennifer? – pregunte, entramos al edificio. Comenzamos a subir las escaleras.
-Tengo una vaga idea… ¿por? – me miro curiosa.
-Solo… pregunte – alce los hombros.
-No te preocupes, no es una bomba, ni ántrax – aseguro con media sonrisa en los labios.
Renata toco el timbre del departamento de Jennifer. Pero entonces Luna presiono miles de veces el timbre, era su forma particular de llamar a la puerta.
-¡Luna! – Jennifer abrió la puerta. –Ya te dije que no hagas eso – gruño en broma. –Pasen…
Abrió toda la puerta y le dio un coscorrón a Luna, o intento, ya que Luna se deslizo hacia adelante y sonrió.
-Eres un poco lenta, amiga mía – dijo y corrió antes de que Jennifer se lanzara sobre ella.
Cerró la puerta.
-Anden, las 3 en la sala – dijo y la vi perderse por el pasillo que llevaba a las habitaciones.
Luna se sentó en el sofá pequeño y se puso a hojear una revista.
-Esta revista es la competencia de Spotlight – anuncio pasando las hojas una por una.
-No sabía que su jefa tuviera competencia…
-Emi, hay un sinfín de cosas que no sabemos de mi jefa – dijo y miro a Renata.
Mmm, era yo o estas dos se traían algo. Decidí ignorarlas, por el momento al menos.
-Bu… En este número sale Samantha tengo-una-sonrisa-de-puta-Woods.
-¿Quién? – pregunte sentándome al lado de Renata que miraba las fotografías de una rubia despampanante. Sin duda era hermosa, y como dijo Luna, con una sonrisa deslumbrante.
-Perra – bufo Renata.
-¿Pero que les hizo esta chica para que le digan de esa manera?
-Simple… - comenzó Renata – es una perra y punto.
-Chicas, no deben juzgar a las personas de esa forma…
-Emily… ¿Has visto últimamente a tu hermana Nicky? – pregunto Luna.
-Sip…
-Hmm, - asintió – ok, no juzgaremos a las personas. Solo que ella es la nueva modelo de la Editorial, y tengo que estar tomándole fotos continuamente. Ella… no me agrada.
-¿Y eso se debe a…? – alce una ceja.
-Bueno… ella… - Luna bajo la mirada y se retorció los dedos.
-¡Cierren los ojos! – grito Jennifer desde el pasillo.
Apuesto a que Luna agradecía la interrupción de Jennifer.
Cerramos los ojos como pedía Jennifer. Escuche algo metálico acercándose a nosotras.
-Estira los brazos, Emi – dijo Jennifer. Sentí como algo ligero caía sobre mis brazos. –No abras los ojos hasta que te diga – ordeno.
Escuche darle las mismas indicaciones a Luna y Renata. Después de un par de minutos que se me hicieron eternos, Jennifer por fin nos dejó abrir los ojos.
Luna soltó un grito de alegría que secundo Renata. Fui la última en abrir los ojos. Pero cuando lo hice me perdí en la sedosa tela que tenía entre mis brazos.
-Es un…
-Un regalo para ustedes, claro – Jennifer se sentó en su mesa de centro. Nos miró contenta. -¿Qué les parece?
-¡¡Me encanta!! – grito Renata y se puso a dar brincos con Luna.
Su disfraz, que más que disfraz era una obra de arte. Era la versión femenina del Sombrerero loco. Sexy y a la vez disparatado. Así lo describiría.
Por su parte Luna se probaba la máscara de látex de su disfraz de Gatubela. Era casi, la copia exacta del disfraz de Gatubela de la película de Batman Returns. Esa que tanto amaba Luna.
Luna ronroneo cuando por fin tuvo la máscara en su cabeza.
-¡Lo amo! – grito Luna.
-¿Y tú? – Jennifer me miro.
Mire mi disfraz. Era de sedosa tela, me puse de pie. Era un disfraz de enfermera. Pero no cualquier uniforme. Era un vestido de holanes color melón, me lo puse sobre el cuerpo. Me llegaba poco arriba de la rodilla. Era precioso. Era dulce, tierno, pero letal.
-Como tú… - sonrió Jennifer completando mis pensamientos. Me lance a abrazarla.
-Gracias…
-Y aún hay más. Sus disfraces vienen con estos complementos.
Puso una caja en nuestras manos.
En mi caja venían unas pantimedias de red, con liguero blanco incluido. De hecho era un juego de lencería precioso. Y unos zapatos de tacón a juego con todo.
Luna grito aún más alocadamente cuando miro dentro de su caja. Eran unos botines de tacón con agujetas, y un látigo.
La caja de Renata tenía un sombrero de copa, casi idéntico al de la película de Burton, y unas botas que combinaban con su disfraz. Ah y un precioso juego de té.
Las chicas no dejaban de gritar como locas. Jennifer no quito la sonrisa de su rostro el tiempo que estuvimos en su departamento. Nos despedimos de ella con la duda en los labios. ¿Cuál sería su disfraz?
Deje a Luna y Renata en la entrada de su edificio.
Cuando llegue a mi casa recibí una llamada de una de mis hermanas. Scarlette.
-¿Sucede algo?
Scarlette me había mencionado en nuestra última charla por teléfono, hace un par de semanas, que la iban a transferir a otro lugar de trabajo, la escuchaba emocionada porque todo indicaba que su esposo recibiría un puesto mejor. Y que si todo iba bien se mudarían juntos de Manhattan. Ahora su voz indicaba lo contrario y temí lo peor.
-¿Tiene que pasar algo para que te llame? – inquirió ella con su tono característico de voz.
-No… Pero conociéndote sé que sucede algo. ¿Qué es?
Scarlette enmudeció.
-Deje al imbécil de mi marido – soltó sin más. –Lo corrí de mi casa, el bastardo metió a una puta secretaria en mi cama. ¡A la puta esa! – grito y después soltó el llanto.
-Scar… - lamente. Mi hermana estaba casada con un policía. Vivian en Boston. Ella era Detective. Y bueno, el resto es historia.
-¿Puedo pasar un tiempo en tu casa? Me trasladaron para Manhattan – informo sorbiendo su nariz.
-Seguro… ¿Dónde estás?
-Estoy por llegar al aeropuerto.
-Sí, voy por ti… Tranquila…
-Te quiero, gracias. Nos vemos.
-Sí, te quiero también, Lett – colgamos al mismo tiempo.
Regrese a mi camioneta.
En todo el camino al aeropuerto no logre dejar de pensar en el divorcio de mi hermana. ¿Acaso me pasaría lo mismo con Logan? Habíamos vuelto a ser algo. A retomar lo que habíamos dejado en el pasado. Mis hermanas se veían felices con sus esposos. Scarlette tenía todo lo que alguna vez deseo. Un marido que aguantaba su paso perverso a lo largo de la tarde. Scarlette era fuerte, incluso más que yo. Y verla derrumbada seria lo último que me imaginaria que pasaría. Nicky era otra cosa. Ella estaba absoluta y felizmente casada con su perfecto marido. Elliott era lo más parecido a un hombre perfecto. La amo desde la primera vez que la vio. Y ahora con su primer hijo dando sus primeros pasos. Bueno… eran más que felices. Tan felices que daban asco.
Deje la camioneta en el estacionamiento, tuve que pelear por un lugar. Corrí a la sala de espera. Mierda, no me dijo en que vuelo venia.
-¡Emily!
Una voz que reconocería hasta en el infierno me informaba que mi hermana menor había llegado. Corrimos a abrazarnos. Scarlette no soltó una lágrima. Pero sus ojos verdes estaban rojos e hinchados.
-Gracias por venir, Emi – dijo arrastrando sus maletas a la camioneta.
-Lo que sea por mis hermanas.
Subimos y la lleve a mi casa. Scarlette me pregunto qué tal me iba en la Universidad. Pero sabía que solo lo hacía para que yo no la interrogara sobre su, ahora, ex esposo.
De igual forma bajamos de la camioneta y entramos a mi casa. Scarlette evitaba el tema de su divorcio. Seguía interrogándome sobre mi vida en la Universidad y mis amigas.
-Tengo una habitación para huéspedes.
Le indique el camino. Ella me seguía en silencio.
-No quiero molestarte, Emi… Buscare un lugar donde quedarme apenas me instale en mi nuevo empleo.
-No me molestas, Lett. Pero sabes que tarde que temprano tenemos que hablar… ¿cierto?
-Sí, me temo que si – se sentó al borde de la cama. –Pero no hoy, por favor.
-Ok, tomate el tiempo que necesites. Descansa…
-Gracias. Tú también…
La deje sola en la habitación. Scarlette ya sacaría sus sentimientos cuando ella quisiera. Por mi parte necesitaba estar libre de cualquier cosa me hiciera dudar. Amaba a Logan de eso no tenía duda, pero aun temía por nuestro futuro. Tenía miedo, y eso, ahora con mi hermana en casa, era más latente.
Me tumbe en mi cama. Mire el techo un par de minutos.
Un largo suspiro se apodero de mi cuerpo. Una lagrima rodo por mi rostro y se perdió en mi cabello.
Mañana sería un gran día. Sería el cumpleaños de Jennifer. Y seria en nuestro bar. León ya estaba advertido para lo que sería una fiesta en grande.
Estaba a punto de caer dormida cuando el sonido de mi teléfono me asusto el sueño.
-¿Diga?
-Emily… Soy Patrick…
-Ah – jadee. Tenía días sin saber de él. Incluso pensé que había dejado la Universidad. –Hola.
-Lamento molestarte tan tarde. Acabo de llegar a casa. Y bueno, pensé en ti… ¿Cómo estás?
-Bien, gracias. ¿Volver? ¿Dónde estuviste?
-Mi hermana vino a visitarme, y me rapto para ir a pasar un par de días a su casa. Mis padres estaban un tanto melancólicos…
-¿Tu hermana?
-Sí, la chica de cabello castaño que entro la última vez que nos vimos en la oficina. ¿Recuerdas?
¡Dios! Ella era su hermana. ¡Su hermana!
-Sí, si… si recuerdo – sonreí.
-No les podemos decir no a nuestras hermanas – comento divertido.
-Supongo que no – recordé a mi hermana, seguro que ahora dormía cruzando el pasillo.
-Bueno, solo quería escuchar tu voz… Nos vemos en la Universidad el lunes.
-Seguro. Gracias por llamar… - mordí mis labios. –Descansa.
-Igual. Dulces sueños, preciosa. Adiós.
Colgó.


Por la mañana Scarlette ya se había levantado y preparaba el desayuno para las dos.
-Buenos días… - saludo mientras servía jugo de naranja en dos vasos.
-Hola. Mmmh, huele bien – aprecie sentándome al pie del comedor.
-Gracias. Es de familia hacer bien de comer.
-Tienes razón.
Terminamos el desayuno. Ella iba vestida formal. Llevaba un cinturón con su placa brillante en su cadera. Un artefacto de esos en los que guardan las armas a los lados de su cuerpo en el torso.
-Suerte en el trabajo – me despedí de ella cuando la deje en el departamento de policía en el que trabajaría.
-Igual… Gracias – se despidió con la mano y la vi entrar con una sonrisa en los labios.
Al igual que yo, mi hermana estaba por comenzar su vida. Una vida lejos del canalla ese que tenía por marido. Bien dicen que una como mujer presiente ciertas cosas. Y desde que vi al cretino de Simon supe que la vida de mi hermana seria estable un tiempo… para después caer en picada. Rogué al universo estar equivocada. Rogué cada noche, pero finalmente las cosas habían caído por su propio peso. La verdad siempre salía a la luz, no importa cuántas veces intentaras oscurecerla con la mentira.

2 comentarios:

Ada Cullen dijo...

aparece una nueva mujer y mmmmmm que me larte de chocolate que habra un enredoo aqui ..., gracias por el capitulito

VioletaHerondale dijo...

Y Patrick regresa cuando lo necesitaba, digo necesitamos.... xD veamos qué se pondrán de disfraces ellos? ...

Las chicas del Té de Lemmon

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